Hiroshima y Nagasaki: A 75 años del genocidio atómico

Miscelánea

La histórica catástrofe es recordada hasta nuestros días

6 y 9 de agosto de 1945: Estados Unidos lanza bombas atómicas en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.

 

Hongo de fuego y lluvia negra

“A la detonación le siguió un gran resplandor, causante de numerosos casos de ceguera. Sobrevino una onda de choque abrasadora, y después se formó el hongo gigantesco. En el valle de Hiroshima, media hora después de arrojada la bomba, la gran concentración calórica desató una tormenta de fuego. Entre las 11 de la mañana y las 3 de la tarde, en el punto álgido de los incendios, se generó un tornado en la zona norte de la ciudad. Los sobrevivientes, heridos, ciegos o mutilados, pedían agua a gritos o se arrojaban a los sietes ríos. Muchos murieron ahogados. El humo y las nubes condensadas dejaron caer, finalmente, la lluvia negra, que precipitó la radioactividad. Era una lluvia literalmente negra, espesa y cargada de radiación. Los peces murieron en los ríos, los animales que comieron la hierba impregnada sufrieron envenenamientos y graves problemas de diarrea; todos los seres vivos se vieron afectados de una u otra manera por la explosión o la radioactividad”.

"¡Dios mío!, ¿qué hemos hecho?"

“Robert Lewis, copiloto del Enola Gay, bombardero B-29 que lanzó a Little Boy sobre Hiroshima, escribió en su diario: “Un punto de luz purpúrea se expande hasta convertirse en una enorme y cegadora bola de fuego. La temperatura del núcleo es de 50 millones de grados. (…) La cabina de vuelo se ilumina con una extraña luz. Era como asomarse al infierno. A continuación llegó la onda de choque, una masa de aire tan comprimida que parecía sólido (…) Cuando la onda de choque alcanzó el avión, Tibbets [el piloto] y yo nos aferramos a los mandos. El [piloto] nos llevó a la máxima altura. El hongo alcanza una milla de alto, y su base es un caldero burbujeante, un hervidero en llamas. La ciudad debe estar debajo de eso. ¡Dios mío!, ¿qué hemos hecho?” 

 

Testimonios de sobrevivientes

  •  Cuando volví en mí, vi a mis compañeros saludando aún en posición de firmes. Les llamé:” ¡Eh!”, y le di a uno una palmada en el hombro. Se desmoronó en cenizas.
  •  En 1963, casi 20 años después, el señor Miyamoto, paciente del Hospital de la Bomba Atómica, declaraba: ”Aún hoy muchas personas sufren a causa de la leucemia, de la anemia, de desórdenes gástricos, y luchan mientras se encaminan a una muerte terrible”, queriendo significar: deben luchar todo el tiempo que les resta hasta que les alcance una muerte terrible. 
  • Textos tomados de Cuadernos de Hiroshima, de Kenzaburo Oé.

 

EX LIBRIS

Cuadernos de Hiroshima

Kenzaburo Oé

En agosto de 1963, el autor se dirigió a Hiroshima para hacer un reportaje sobre la novena conferencia mundial contra las armas nucleares. Kenzaburo Oé se interesó de inmediato por los testimonios de los olvidados del 6 de agosto de 1945: ancianos condenados a la soledad, mujeres desfiguradas y, sobre todo, los médicos que luchaban contra los efectos tóxicos de la radiación. Oé vio en su heroísmo cotidiano, en su rechazo a sucumbir a la tentación del suicidio, la imagen misma de la dignidad. ¿Cómo otorgar sentido a una vida destruida? ¿Qué nos ha quedado de la catástrofe nuclear? ¿Quién podrá acabar con aquella parte de Hiroshima que todos llevamos dentro? Oé no da respuesta a ninguna de estas preguntas. Él sólo se interroga, y nos interroga. Y es así como su «reportaje» adquiere la dimensión de un tratado de humanismo de alcance universal.

Kenzaburo Oé (Ose, Japón, 1935) está considerado el símbolo y el portavoz de su generación y uno de los grandes escritores japoneses de nuestro tiempo. Ha obtenido los galardones literarios más importantes de su país, ratificados en 1989 por el Europalia de la Comunidad Europea y en 1994 por el Premio Nobel de Literatura.

 

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Pandemias y equilibrio

Arturo Fajardo Núñez 

Ahí tiene usted que en la edad media la gente aborrecía a los gatos, en especial a los negros, pero de todas maneras a los demás se les perseguía y mataba. Se creía que los gatos eran animales del demonio o el demonio mismo y vivían al lado de las brujas.

¿Cómo se originó todo? En 1233, el entonces papa Gregorio IX promulgó la bula Vox in Rama, en la que se acusaba a una imprecisa secta de herejes de adorar a animales monstruosos, cometer sacrilegios y practicar rituales. Posteriormente, la bula Super illius specula, de Juan XXII, equiparó las prácticas o las creencias mágicas con la herejía, permitiendo que se aplicasen procedimientos inquisitoriales.

El gato, se convirtió en identificador para revelar brujas y brujos, y la gente mataba a los gatos para que no la acusaran de bruja.

De repente la población comenzó a enfermarse de algo muy raro. Los primeros síntomas son similares a la gripa, fiebre, dolor de cabeza y vómitos; luego viene la inflamación y en ocasiones, supura de los ganglios linfáticos; por último, sobreviene la muerte.

Hoy se sabe que se originó en Mongolia, cruzó por China y luego los barcos comerciales la introdujeron a Europa por Venecia. Le llamaron Peste Bubónica, porque a los ganglios se les conocía como bubas.

Si usted leyera la historia de esta enfermedad, vería que fue terrible, pero fascinante. Barcos que llegaban sin tripulantes, guerras que hubo que suspender porque los combatientes morían antes del combate y los sobrevivientes al irse a sus pueblos llevaban la peste con ellos, ciudades que se amurallaron, vecinos que se encerraron, libros que se escribieron contando horrores.

La peste bubónica hoy se sabe que es causada por una bacteria Yersinia Pestis, y es una infección controlable; su mortandad actual hoy es del 1 %, se le considera muy peligrosa todavía. ¿Y sabe dónde vive y quién transmite esa bacteria? La pulga de la rata, Xenopsylla cheopis. Al no haber gatos, las ratas proliferaron, con ellas las pulgas y ese fue el vector que propagó la enfermedad por toda Europa.

Para 1347, ya había muerto un tercio de la población europea. Murieron porque no había gatos que mantuvieran a raya a las ratas y a los ratones.

La ignorancia y la superstición tienen costos muy altos. Si a usted se le hace cara la educación, no se imagina el costo de no educarse. Para eso se lee y se estudia, para no caer en la trampa de la ignorancia, como ya le ha sucedido a la humanidad en toda su existencia. Equilibrio, esa es la clave de la vida.

Ingeniero en Sistemas Electrónicos, Maestro en Innovación. [email protected]

 

MEMENTO

6 de agosto de 1945: Estados Unidos lanza la primera bomba atómica de la historia en la ciudad de Hiroshima, Japón.

7 de agosto de 1900: Surge Regeneración, periódico político que combate al gobierno de Porfirio Díaz.

8 de agosto de 1879: Nace en Anenecuilco, Morelos, el general Emiliano Zapata Salazar, líder revolucionario.

9 de agosto: DÍA INTERNACIONAL DE LAS POBLACIONES INDÍGENAS.

9 de agosto de 1945: Estados Unidos lanza la segunda bomba atómica de la historia y destruye la ciudad de Nagasaki, Japón.

10 de agosto de 1783: Nace Vicente Guerrero, general y patriota de la Independencia Nacional, en Tixtla, hoy Estado de Guerrero.