“No puedo caminar, pero nadie me cortó las alas”, así es la historia de Gilberto Hernandez

Gilberto Hernández Espinoza salió bueno para la silla de ruedas ha destacado en competencias nacionales.

Para Gilberto Hernández Espinoza la discapacidad es no es una condicionante. “No puedo caminar, pero nadie me cortó las alas”.

Contador Público de profesión, Gilberto ha viajado más con su silla de ruedas que cuando podía caminar.

Hernández Espinoza nació el 7 de mayo de 1971 en la séptima sección de Juchitán.

Todo transcurría como cualquier otro joven, hasta los 19 años de edad cuando su vida cambió radicalmente, cuando sufrió un accidente.

El más joven de seis hermanos, Zobeida (+), Gilberto, Dagoberto, Florencia, Benito (+), Zoraida (+), es hijo de Gilberto Hernández Ruiz que se desempeñaba como peón de viga de los Ferrocarriles de México y su madre Olga Espinoza, ama de casa.

SU ETAPA COMO ESTUDIANTE

En su relato especifica haber cursado la primaria de 1977 a 1983 en escuela Urbana Federal 5 de Septiembre y el nivel de secundaria la estudió en la Técnica 103 de la Séptima Sección, para luego comenzar su bachillerato en el CBTA de Comitancillo.

Niño rebelde, sus padre lo enviaron a un internado en Celaya, Guanajuato, siendo ahí donde terminó el nivel medio superior en el Centro de Bachillerato Agropecuario 175 en 1989.

EL FUTBOL, SU DEPORTE FAVORITO

Recuerda que de niño el futbol era su pasión. “Quise incursionar en el beisbol, pero eso no era lo mío, a pesar de que Fidencio López (+), nos invitaba a jugar y nos dotaba de guantes, bats y pelotas, pero como no me llamaba la atención, lo dejé”.

A la vez, especifica que para el futbol salió bueno, al haber logrado a los 14 años jugar en la primera fuerza de la Liga de Juchitán con el equipo Centenario, de ahí se fue con Sombras, y a los 15 años integró el equipo San Miguel de Allende de Juchitán que participaba en la tercera división del futbol profesional mexicano, mismo donde debutó a los 16 años.

“En el equipo permanecí por espacio de un año y me retiré al sufrir una fuerte lesión en una de mis rodillas, rememora, fue duro pero la decisión fue tomada, y fue ahí donde terminó mi ilusión de llegar más lejos en el futbol profesional”, declara con cierta nostalgia.

SE ESTRENA COMO PAPÁ Y COMO PROFESOR DE PRIMARIA

“Al término de mi bachillerato vuelvo a Juchitán e inicio estudiando la carrera en el Instituto Agropecuario de Comitancillo, es ahí donde conozco a la mamá de mi primer hijo, y estando en el primer año sale embarazada, y me vi en la necesidad de dejar la escuela y abandonar todo para ponerme a trabajar”, añade.

Consiguió un contrato en el magisterio, y estudia en los que en ese tiempo se llamaba Servicios Coordinados de Educación Pública de Oaxaca.

Es ahí donde me mandan con un contrato a dar clase frente a grupo llegando a la región de los Loxicha, y estuve como maestro en San Agustín, San Francisco y San Bartolomé, de 1991 a 1992.

ACCIDENTE QUE LO DEJA PARALÍTICO

En vacaciones de Semana Santa, realizaba trabajos en la casa de sus padres en Juchitán. Por descuido, cayó del segundo piso.

Ahí cambió su vida.

“Fueron tiempos difícile, ya que después de saber que eras normal, y que ahora iba a estar postrado en una silla de ruedas, fue desesperante”, recuerda.

“Ahoralo veo que no estamos preparados como sociedad para muchas cosas que te pueden suceder y hacer que de un momento a otro te cambie la vida.

INTENTÓ SUICIDARSE

“No había otra cosa más para mí, que morir, y lo único que pensaba era en morir, por lo que intenté suicidarme. El que ya no puedas hacer todo a los que estabas acostumbrado es algo desesperante, y en el primer año de esto intenté suicidarme, me colgué de una ventana, pero para fortuna mía, el mecate al que me até no soportó mi peso y se reventó, por lo que no pude lograr mi objetivo.

EL DEPORTE LE DA UNA OPORTUNIDAD

En 1998 llega a Oaxaca en compañía de la mamá de su primer hijo por invitación de Cornelio Núñez, quien llevaba al equipo de basquetbol sobre sillas de ruedas a las poblaciones dando exhibiciones.

Comienza su carrera deportiva jugando basquetbol,una disciplina que señala no era su deporte, sin embargo, lo desarrolló de buena manera, consiguiendo con esfuerzo y tesón la titularidad enla categoría de primera fuerza donde hace un año lograron el bicampeonato nacional.

“El basquetbol no es mi pasión, yo me enamoré del atletismo, un deporte donde en 1999 comencé a destacar a nivel nacional, y este deporte me ha llevado a competencias de carácter internacional”, dice emocionado.

SE CONVIERTE EN DIRIGENTE DEPORTIVO

De 2005 a 2009 se encarga de la secretaría de la Asociación de presidente de la Asociación de Deportistas Sobre Silla de Ruedas, para en el 2009 brincar a la presidencia cargo que deja en 2012 pero lo vuelven a nombrar en el cargo, mismo que deja en el 2015 al renunciar tras volver a contraer matrimonio.