Remembranza de la fiesta máxima del estado de Oaxaca

Anteriormente se llamaba “El Lunes del Cerro”, porque la fiesta se realizaba un lunes último de julio del año; para su realización venían algunas delegaciones del estado de Oaxaca; otras veces llamaban al grupo Universitario de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), participando la mayoría de ellos a través de una investigación sobre las regiones -que por cierto es una documentación maravillosa que aún conservan  a pesar de los tiempos-; también se llamó  “La fiesta de la Azucena”, porque es el tiempo en que los cerros que nos rodean, se cubren de blanco con la flor perfumada de la azucena; quienes desean obtener algún ramillete de estas flores aromáticas, suben a cortar con la familia; y por último se llama todavía Cerro del Fortín.

Después de estos títulos, sobrevino el título que la licenciada Arcelia Yañiz bautizó como: "La Guelaguetza”; este nombre surgió, debido a que recorriendo el valle oaxaqueño convivió con nuestra gente, en bodas, bautizos etcétera, surgió la ayuda mutua de (tú me das ahora y yo te doy cuando tengas una fiesta similar”).

Esta festividad única, en nuestro suelo oaxaqueño, se tornó en una invitación porque ella asistía a las fiestas de los pueblos del valle, donde se mostraba la ayuda recíproca; es decir, si uno de nosotros tenía una boda y pedían la ayuda, esta se daba en materia y quien la recibía, era tiempo de corresponder mutuamente. Por eso es el título de Guelaguetza, cuyo significado es ayuda mutua.

Sobre la Guelaguetza se ha escrito mucho, donde han participado también los poetas como es el caso de Francisco Hernández Domínguez,  Efraín Villegas Zapata, Teresa Luna Vargas y tenemos al genial Alfredo Martínez Barroso, quien le canta así: Lunes del Cerro. Por comedia una fiesta/por escenario el valle/¿Personajes?/ Oaxaca y la diosa Centéotl/al fondo la montaña manchada de azucenas/ de choclos y de rebozo y bocas agarenas/ que cantan la Sandunga o sones regionales/ o se cuentan consejas  del tiempo  de Alhuitzotl/ Por obertura el gozo, la ilusión o la alegría/ un ruido de garrafas en loca tentación/ un olor de durazno, el sabor del membrillo/ o las notas lejanas del infantil organillo/ o el sentimentalismo de una vieja canción./ De una torre lejana/ que se empina curiosa/ tal vez la de las “Nieves” / La de San Juan de Dios/ o la de San Francisco, o la del Patrocinio/ se oye una campana, la imperialista voz./ Ya está el telón alzado/ qué derroche de vida/ El “Fortín”  estrenando/ enjaezado el “Crestón”/ La china oaxaqueña, el charro galoneado/ el moderno automóvil/  y el cuaco retozón./ Y comienza la escena / mamones, menguanitos/ granadas, polvorones…/ _Me compra chaparrita?/ Me  mercas señor?/ Aprebelo si quiere, pa que vea  si está  gueno”/ Las dejo en los tres reales/ Lo doy en  el tostón/ Y así sigue  la escena  de mi raza querida/ que en su “Lunes del Cerro”/ hace toda una vida/ Y  de todos los pechos/ un solo corazón…/ En tanto, por ocaso/ con rayos de violeta/ se esconde poco a poco/ sonriendo al padre sol/ y en la comba  del cielo/ se asoman los luceros/  y cada quien regresa / con ramos de azucenas/ bendiciendo las mieses / y al poder fecundante/ de la Diosa Centéotl”…/ Y a lo lejos se pierden/  las notas primorosas/ las del  “Dios nunca muere”.

Esta página de recuerdos muy gratos, es para rendir un homenaje a nuestro querido Oaxaca, debido al acontecimiento de la pandemia, de la cual tenemos que salir cuando la ayuda de Dios esté llegando a nosotros, ya que el mundo entero está sufriendo por no vivir  como anteriormente lo habíamos hecho. Pero que sin embargo, volveremos con nueva normalidad debido a los cambios que sufrirá nuestro planeta. Por ahorita la salud es primordial y la comida esencial; debemos entender que quienes no tienen un empleo firme, viven de lo poco que puedan negociar, de lo contrario no subsistirán al hambre; esta presión los hace volver, pero eso sí, con medidas restrictivas para no seguir perjudicando a los demás.

Y tratándose de nuestra fiesta única y máxima, confiemos en que el año venidero sea posible  su presentación tal como lo veníamos haciendo anualmente para no exponer a las regiones que ahora están en resguardo por lo mismo. Una medida para continuar  en la vida, donde tenemos la misión de cuidar a los demás. Seamos conscientes de que Dios sabe del por qué nos ha corregido de esta manera muy dura, donde se han perdido vidas, mucha gente valiosa, a la que no pudimos rendir homenaje, ni darle la despedida muy merecida en este siglo.

Yo los invito a recordar nuestra Guelaguetza a través de videos para verla desde la casa donde nos encontramos con nuestros seres queridos; y quienes perdieron a un familiar, consolamos su corazón con este recuerdo de lo nuestro. Porque la Guelaguetza es nuestra, de nosotros, no del gobierno, sino del pueblo oaxaqueño.

 

Esta página de recuerdos muy gratos, es para rendir un homenaje a nuestro querido Oaxaca, debido al acontecimiento de la pandemia, de la cual tenemos que salir cuando la ayuda de Dios esté llegando a nosotros, ya que el mundo entero está sufriendo por no vivir  como anteriormente lo habíamos hecho.