Alcohólicos y neuróticos anónimos siguen sesionando en Tuxtepec

Siguen juntas

TUXTEPEC, OAX.-En el grupo de alcohólicos y neuróticos anónimos de Tuxtepec, donde sesionan para liberarse  de la ansiedad, depresión y aislamiento por la pandemia y para exponer sus casos de vida, llevan a cabo sesiones presenciales con 20 asistentes a prudente distancia uno del otro con todas las medidas preventivas para evitar contagios del virus. 

El amigo Francisco, comenta que el grupo Tuxtepec-Sur, ubicado en la esquina de Ocampo y Carranza, se encuentra sesionando en tres horarios, 10 de la mañana, 6 de la tarde y 9 de la noche, para cuyo acceso, es obligatorio pasar con cubrebocas, y no se permite la entrada a quien tenga gripe y temperatura, además de la aplicación del gel antibacterial y la limpieza del calzado en un tapete sanitizador, con máximo de participantes de hasta 20 gentes con sillas debidamente distanciadas.

Por lo que al iniciar la junta, se cierra la puerta y ya no se puede pasar, la cual se mantiene cerrada todo el día, salvo a la hora de las juntas que es cuando se abre para que entren las personas las sesiones, en donde cada vez que se hace uso de la tribuna, se sanitiza el área y el mismo compañero al igual que el que coordina la junta con sus respectivos tapabocas.

Señaló que lógicamente ha bajado la asistencia por motivo del coronavirus, pues hay gente que prefiere quedarse en su casa, pero hay quienes tienen la necesidad de acudir y por ello van a sus juntas, a lo que normalmente van se cubren y se salen una vez que han expuesto el tema que traigan en su mente, en su superación, en diario vivir.

Suponiendo que hay alcohólicos, drogadictos, que traen ansiedad de querer tomar o por alguna situación ahí, en el lugar hacen su curación de mostrar su sentir, sobre todo angustias, desesperación, lo que traigan en su haber, motivo por lo cual se optó cuando se empezaron a tomar las medidas preventivas, se cerró el grupo por completo, pero de manera constante, empezaron a inquietarse los compañeros porque había la necesidad de desahogar el individuo sus emociones, a tener que volver abrir cuando hubo la posibilidad con la nueva normalidad.