Dos historias: el dilema, la analogía

CONSULTORIO DEL ALMA, CUENTA CONMIGO

Interno en un centro penitenciario, el señor Plácido me platicó la historia que lo mantenía en constante aflicción. Todo inició a causa de las colindancias de su terreno con el dueño del solar contiguo, quien no estaba conforme con los límites que separaban sus parcelas; discutían de manera ofensiva cada vez que se encontraban, hasta que un día, en una acalorada discusión, sacaron sus machetes e inició la pelea. Recuerda que todo sucedió muy rápido. Él  hirió a su contrincante con un golpe mortal por el que pocos minutos después dejó de existir. Desde entonces permaneció preso por el delito de homicidio.

Sin embargo, el hecho de estar recluido no era su principal preocupación, ya estaba resignado a pasar en prisión los años de sentencia; el motivo de su insomnio era porque tenía una relación amorosa con dos mujeres, ambas lo iban a ver en días distintos; describía con gran emoción la forma de ser de ellas y enfatizaba el gran amor que les tenía; pero el personal de seguridad y custodia, al igual que el área de trabajo social de la penitenciaría, que se habían percatado de la situación, le habían dicho que se decidiera por una, para permitirle la visita, lo cual a él le parecía imposible, porque según sus palabras, quería con la misma intensidad a las dos.

Dos madres

El niño Alan de 4 años y su mamá, vivían en casa de su abuela, era muy querido por ellas, quienes se esmeraban en sus cuidados procurando que nada le faltara. Su padre trabajaba en la Ciudad de México y viajaba las temporadas vacacionales para disfrutar con ellos (su esposa e hijo).  El pequeño estaba contento de ver a sus papás juntos.

Cuando estos decidieron irse a su casa recién construida, el niño estaba feliz; pero cuando vio a sus padres dirigirse a la abuela para despedirse, comenzó a llorar, por lo que sorprendidos del llanto abrupto, le preguntaron qué le sucedía; respondió: "¡Es que quiero estar allá en la nueva casa, pero también quiero quedarme aquí!" Finalmente lo convencieron y entre sollozos decidió ir con ellos. Poco después, su madre narró que lo mismo pasaba cuando quería dulces y ver la televisión, hacía berrinches por querer satisfacer siempre ambas cosas.

Dilemas de la vida

Esta segunda historia la asocié a los chiquillos que no aceptan perder en algún juego; en estos relatos hay algo común; que en la historia del adulto, la vida infantil se repite; en una somera observación, la actitud del señor y la del niño se asemejan.

Las dos historias presentan situaciones antagónicas y se encuentran en un dilema. En la primera, de elegir a una de las mujeres que el señor tanto quería y en la del niño, el quedarse o irse o no querer alejarse de la abuela; entre una y otra está la de tomar una decisión y resignar una de las opciones; existe un dicho: “no se puede tener todo en la vida”; en el ser humano suceden situaciones similares en las que habrá de optar y ello causará sufrimiento. Con esto podemos observar que la vida adulta tiene mucho de infantil.

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