Abre los ojos. Eres lo que creas

Todo lo que hay, lo que soy, lo que existe y no, está bien porque la naturaleza tiene su propio significado, su propio destino, su propio camino; porque las otras personas son como son, piensan como piensan, sienten como sienten y actúan como actúan, no como yo quiero, no como yo creo que deben pensar o hacer.

Mis temores se reflejan luego en mi insomnio y se proyecta en mi sombra y luego pienso infinita y dilatadamente en ideas y elucubraciones fantásticas, tal vez quisiera ser de otro modo, pero hay una impronta, a veces creo que eterna en mi ser, y soy así porque existo y hay cosas que no puedo cambiar, que sea de día cuando es de noche ni de noche cuando es de día.

Producto de la sombra se me enquistan síntomas y es tan solo eso, un síntoma, aunque en un momento ayuda porque me permite diagnosticar algo en mí, pero si me adelanto en mis prevenciones que es lo más común, proyecto mi sombra, y mi sombra mis temores, mis ansiedades, angustias, carencias; el niño abandonado que se mantiene al alba cuando es de noche, semiduerme y ensueña de día para olvidar que debía haber dormido en la noche.

Todo es control, todo es proyección, son carencias, que aunque ya no existan o se hayan perdonado, siguen gravitando los abandonos, las ausencias, las carencias, el enojo, la frustración contenida; aunque ya me hayan pedido perdón por nada y yo mismo haya perdonado y pedido perdón, aquel niño vuelve, pero tal vez para recordar y recordarme, que una parte de mí sigue siendo niño y no tiene el control y conocimiento de todo y todo es absolutamente perfecto, ya es casi de día, ya está a punto de emerger el sol representación del Dios padre, estoy en este momento ante el altar de la luna Diosa madre, ambos tienes su mundo y rigen en su reino.

Esto es así y no debo ni puedo ordenar en un mundo que yo no rijo, yo solo puedo darme, entregarme cuando hay que dormir, soñar cuando deban soñar, construir cuando es su momento. Todo en su momento.

Gracias a los que han caminado este camino y nos dan luz, gracias a quienes me han cuidado, mi madre, mi padre mis abuelos, mis maestros, mi esposa, mis mascotas, mis amigos, gracias a mi alma que soy yo mismo y que me permite ser el acompañante en medio de la oscuridad del camino, en medio de la claridad de mi conciencia; llovió y con la lluvia vienen dones que como maná nutren nuestros días; tal vez no estamos, no estoy preparado para ver tal abundancia; pero quiero estarlo y verlo, entonces ya estaré listo, y veo que es el momento de abrir el pensamiento, de caminar lejos y abrir los ojos.

"Aquel niño vuelve, tal vez para recordar y recordarme, que una parte de mí sigue siendo niño y no tiene el control y conocimiento de todo y todo es absolutamente perfecto".