El riesgo de emprender en Oaxaca en plena pandemia...

ADAPTARSE A LA "NUEVA NORMALIDAD"

La pandemia por coronavirus (COVID-19) en Oaxaca será recordada como un parteaguas para todos los sectores de la sociedad, pues generó consecuencias que obligaron a cambios drásticos en la forma de vida que se conocía hasta el pasado mes de marzo, cuando se implementaron las medidas más estrictas.

Una de las áreas más afectadas sin duda fue el comercio, pues los establecimientos, habitualmente sustentados por las compras que realizan los grandes grupos de personas que los visitan, tuvieron que cambiar radicalmente su forma de operar ante la contingencia epidemiológica. El ‘solo para llevar’, la entrega a domicilio y el pedido anticipado, se convirtieron en la nueva modalidad de venta y consumo.

Si ya de por sí tener un negocio y mantenerlo a pesar de las adversidades por la propagación de COVID-19 representaba un reto, animarse a emprender y empezar un proyecto productivo durante o después de la pandemia, será aún más difícil. Sin embargo, existen casos como el de Patricia Santos Bravo, quien pese a lo adverso de la situación, comenzó una aventura e hizo realidad su sueño.

Situación adversa para empresarios

“Este proyecto está desde hace un año, yo regresé a Oaxaca el año pasado, en 2019, y la inauguración era para abrir en enero; pero no, no se pudo porque teníamos el tema de la contingencia, ya se estaban cerrando algunos negocios”, cuenta la microempresaria y gerente de su propia cafetería.

Y es que a pesar de que en México y particularmente en Oaxaca, la pandemia comenzó a tomar relevancia hasta marzo, en otras partes del mundo la enfermedad ya había causado estragos tangibles que ocasionaban afectaciones.

“Esta contingencia sí arrasó en las grandes empresas y nos afectó, porque, por ejemplo, yo tengo una freidora que viene de Estados Unidos y no la podían embarcar, todos esos contratiempos por la pandemia, fue lo que nos detuvo”, detalló sobre los obstáculos que enfrentó para arrancar su negocio en pleno inicio de la pandemia.

Además, al igual que muchos otros comerciantes de la capital y la zona conurbada que se vieron obligados a cerrar por la falta de capital, ventas, clientes y movimiento en sus establecimientos, Patricia coincide en que el dinero es uno de los principales obstáculos a sortear en este tipo de situaciones.

“Nuestra casera fue buena onda porque nos dijo que nos iba a dar tres meses de prórroga; pero después de esos tres meses, ya, con toda la pena del mundo, tenía que cobrarnos. Imagínate, ya en marzo yo empecé a pagar renta, sin siquiera usar el local. La inauguración fue apenas; el 15 de julio abrimos apenas”, señala.

Adaptarse a la "nueva normalidad"

Como Patricia, muchos otros comerciantes y establecimientos aprovecharon la coyuntura y vieron oportunidad para abrirse mercado y generar ingresos. Principalmente a través de redes sociales o por teléfono, los negocios que tras la pandemia continúan operando, lograron mantenerse vigentes y atendiendo a los clientes.

Es así que muchos de ellos, a pesar de lo adverso que pudiera parecer toda esta situación, obtuvieron algún aprendizaje y sobre todo, lograron dar a su negocio un valor agregado, gracias a que supieron adaptarse a la nueva modalidad de vivir, comprar, vender y consumir. La pandemia los hizo más fuertes.

“Sí nos ha costado porque es a cada rato ponerte el gel antibacterial, traer el cubrebocas, pero nos hemos tratado de adaptar lo más rápido posible, porque queremos seguir adelante con este proyecto y con estas ganas de crecer. Nos ha costado (‘nacer’ bajo la nueva normalidad), pero el chip ya lo traemos, eso nos diferencia tal vez de otros negocios”, precisó Patricia.

Finalmente, pese a la adversidad, para los comerciantes y microempresarios es primordial mantener la calma, armarse de paciencia y no decaer si su negocio no  va como quisieran, pues todo es cuestión de tiempo.

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meses, máximo, condonaron algunos arrendadores

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de marzo entraron en vigor en Oaxaca las medidas sanitarias