Sentimientos éticos

CONSULTORIO DEL ALMA, CUENTA CONMIGO

La vida nos presta ocasión para conocer a una infinidad de personas; algunas se convierten al paso del tiempo en seres queridos, otros no cobrarán relevancia, unos pocos se convierten en verdaderos dolores de cabeza que cuando se alejan o los alejamos, sentimos alivio.

Tiempo atrás conocí a dos personas, un joven de carácter gentil y a un hombre entrado en años, la historia podría contarse a manera de fábula.

El hombre joven

Fue un paciente de hace varios años; cuando llegó conmigo tenía varios intentos de dejar el consumo de mariguana y drogas sintéticas; bastante desinhibido al hablar de ciertos temas y fantasías, “sé que lo que pienso es malo, pero no me atrevería a realizarlo, me gusta la vida, es chida y amo mi libertad, me siento avergonzado de tener esos pensamientos…”-decía-. De este tratamiento recibí el beneficio, de no aplicar juicios morales al decir del paciente, de prestar una escucha como Freud la llamaba parejamente flotante.

El hombre mayor

Lo conocí en la vida cotidiana, hube de realizar un proyecto, el cual llegó a buen puerto, habré de decir no fue por su mérito. De carácter prescriptivo y sancionador; es decir, se coloca como poseedor de un saber irrefutable desde el cual emite juicios y descalifica la conducta de los demás. En ese entonces, el alivio que provocó finalizar el proyecto, me llevó a reflexionar sobre la disposición que dicho individuo tiene con el mundo.

Los sentimientos éticos

Hace unos días, al leer Los sentimientos éticos en el sueño (apartado de La interpretación de los sueños) recordé a los dos hombres. En dicho apartado, Sigmund Freud nos da atisbos de lo que más adelante construirá teóricamente como la conciencia moral en la estructura del aparato anímico. En ambos hombres, la función de la conciencia moral opera; en uno sanciona sus pensamientos severamente, el otro realiza lo mismo, pero contra el mundo.

A ojos de quien desconoce la dinámica psíquica; respecto al primero, de tener acceso a sus fantasías podría juzgarlo como inmoral o incluso como un posible sociópata, sin percatarse que su conciencia moral se encuentra intacta, la cual no ha perdido su función; el segundo, a lo único que brinda acceso es a sus pensamientos morales; sin embargo, es sabido que por lo general este tipo de individuos en su vida íntima llevan a cabo aquello que a los demás sancionan severamente.

Invitación

Encontrar explicación a ambas formas de relacionarse con el mundo es algo que Freud con su teoría de la vida anímica pudo brindar explicación. La primera parte del Curso radiofónico sobre La angustia estará dedicado a explicar cómo se construye la conciencia moral, sin la cual no puede lograrse la aprehensión de tal afecto.

No te pierdas este curso donde se explicará de manera clara y accesible la dinámica y leyes a las que obedece el alma humana. ¡Escúchanos!  a través de www. http://mixlr.com/radiounivas.

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