Julio Gómez deja legado en el Istmo

JUCHITÁN DE ZARAGOZA, Oaxaca.- El entrenador de lucha olímpica, Gerardo Andrés Pineda vivió bonitas experiencias al lado de Julio Gómez López (qepd), a quien invitó para que viniera a aportar sus conocimientos al Istmo.

“Lo conocí en el 2010 en la ciudad de Oaxaca, estábamos apoyando varias disciplinas deportivas, recuerdo que en una taquería le dije que era del istmo, de Guichicovi, entre la plática me dice: ‘vamos al istmo, yo pongo la camioneta  tú la gasolina’; buscamos colchones, y que organizamos una exhibición en el parque de Tehuantepec”, recuerdó.

El tatami de lucha se los prestó la Comisión Estatal de Cultura Física y Deporte, de ahí con el apoyo de Socorro Santiago estuvimos en Ixtepec, luego a Chahuites con el entrenador Alberto Calderón. En Juchitán fue enfrente del Palacio Municipal.

Fue motivación para que Calderón, quien ganara medalla en un nacional de la Olimpiada, entrenara con niños, y en Tehuantepec lo hizo Antonio Avendaño.

Enn Guichicovi –platica-- me encargué de los niños y jóvenes; el profe Julio Gómez venía cada mes a ver cómo estaban los entrenamientos. Se lograron resultados con medallas en Olimpiadas Nacionales.

Cuando Julio dejó el cargo de presidente en 2014, se sentía decaído, “entonces le  dije que fuéramos a Guichicovi, lo traje, recuperó su buena vibra, hicimos una presentación en tiempos de Semana Santa, estuvieron clubes del estado, yo practicaba con alumnos de primaria en  Encinal Colorado, él entrenaba en Piedra Blanca con estudiantes de secundaria.

“Le gustó la calidez de la región del istmo que más adelante se fue a entrenar en Donají, y con esa humildad que lo caracterizaba se ganó el cariño de la gente”, agrega.

¿Qué enseñanzas te dejó Julio?

Disciplina para los entrenamientos, ser constante con lo que haces,  entregarte  al cien en cada competencia, atentos ante el rival, con él siempre era estar contento porque así le gustaba ver a los que estaban a su alrededor, siempre tenía palabras de motivación en los triunfos y en las derrotas, nunca hay que darse por vencidos, y como persona apoyaba con todo lo que tenía a su alcance; con él asistimos a eventos nacionales en Querétaro, Nuevo León,  Yucatán, Tabasco, Campeche, Jalisco, Nuevo León, la clave es el fogueo.

De su partida, Andrés Pineda expresó: “seguir de pie, era una persona insistente, dejó huella, cuando caminas un proyecto siempre encuentras muchas adversidades, para eso buscas un amigo, en su caso, siempre se le tendió la mano, sus pláticas de amigo siempre pedía una opinión para el crecimiento de la lucha, se pierde un gran hombre en el deporte, en la familia, pero deja un gran legado en cada región donde estaba”.

En todo el país lo recibían con honores, y su legado quedará por siempre, sus ideales, siendo humilde, las carencias buscaba cómo superarlas, su gorrito de Rusia; deja un vacío, pero su alma está aquí para guiarnos.

“En Matías Romero, ya estaban los reconocimientos para los clubes, pero faltaban los marcos; estábamos cortos de dinero, fuimos a un foto estudio y el dueño lo reconoció, le dijo ‘-oye, tú eres el Relámpago, pidió la foto con él, eso valió que nos hiciera un descuento y saliéramos del apuro”, concluye Gerardo Pineda.