Julio Gómez fue como un padre para varias generaciones

El entrenador Julio Gómez López será recordado por varias generaciones de luchadores oaxaqueños, a quienes dejó una exitosa enseñanza en el deporte del pancracio.

“Más que un maestro fue como un padre para nosotros, quien con sus acciones se ganó el cariño de mucha gente”, señaló uno de sus destacados alumnos, Noé Ramírez López, quien heredó la vocación por enseñar la disciplina del pancracio a niños y jóvenes.

El incansable promotor de la lucha olímpica en Oaxaca, el profesor Julio Gómez falleció a los 75 años de edad, la mañana del martes 21 de julio en la ciudad de Oaxaca de Juárez, Oaxaca, a consecuencia de una neumonía, informaron sus familiares.

Después de iniciarse en la lucha profesional en la década de los 60, deporte de paga en el que defendió el nombre del Relámpago Gómez en diferentes arenas del país. Julio Gómez López se convirtió en pionero y fundador de la Asociación Oaxaqueña de Luchas Asociadas.

Durante más de tres décadas, Julio Gómez López fue forjador de grandes pancracistas oaxaqueños, en una tarea que lo catapultó como entrenador en el Internado Ignacio Mejía de la población de Reyes Mantecón, que le dio a Oaxaca un sinnúmero de medallas nacionales e internacionales a Oaxaca.

“Desde niños fue nuestro profesor, nuestro guía y amigo, pero además siempre estuvo atento y preocupado por nosotros, tanto en lo deportivo como en lo personal”, comentó Noé Chávez Ramírez.

El ganador del Premio Estatal del Deporte en 1993 como mejor entrenador, Julio Gómez López, anunció su retiro como entrenador hace aproximadamente cinco años, pero su vocación de servicio lo llevó a emigrar a la región del Istmo de Tehuantepec, donde continuó con su tarea de enseñar el deporte de la lucha olímpica a niños y jóvenes.

Mientras que en la ciudad de Oaxaca de Juárez y en el Internado Ignacio Mejía, heredó a sus alumnos, Dionisio Arenas Cruz y los hermanos Arturo de Jesús y Noé Chávez Ramírez, la tarea de enseñar y forjar a nuevos exponentes de la lucha olímpica oaxaqueña.

Los restos mortales del profesor Julio Gómez fueron trasladados en una carroza hacia el panteón general, donde familiares y amigos lo despidieron entre porras y vivas.