Fernando Jiménez, un apasionado de sus raíces oaxaqueñas

Los trazos son para recordar mi identidad, afirma el artista plástico

¿Dónde nació?

Fernando Jiménez nació en el hermoso y bello pueblo de Pinotepa Nacional, en un  hogar de la comunidad indígena; desde que estudiaba la Primaria le llamaba la atención la naturaleza, el paisaje, los animales, sus cantos, las tradiciones; con el fervoroso vivir cotidiano de sus padres como campesinos, trabajando arduamente para la sobrevivencia y preocupados por la superación del joven, le dieron estudios hasta el  bachillerato.

Ya teniendo otras perspectivas, pues desde los 13 años ya trae su inquietud por el dibujo, en el trayecto va conociendo otras técnicas con el material acrílico y la acuarela;  con el tiempo fue mejorando su  técnica en la pintura, que desde el principio hasta la fecha han sido trazos en los cuales trata de recordar y plasmar su identidad como indígena; "en ello me acompaña mi pintura con algunos animales como: el jaguar, cocodrilo, aves, tortugas y peces; sobre todo mujeres indígenas de mi región, las cuales admiro y respeto por el orgullo que poseen al portar un pozahuanco, fruto de su trabajo laborioso, cual debe ser valorado", señala.

Agrega: "al paso del tiempo me vi  rodeado de personas  que influyeron mucho en mi carrera, ya que algunos de ellos aportaron  técnicas, una de las cuales fue el óleo, técnica de pintura que he venido realizando desde los 16 años; opté por utilizar esta técnica por la facilidad de mezclar los colores unos con otros, por su tiempo de secado logrando sus tonos intensos, con mi paleta y alegría; mis trabajos han sido expuestos en ferias culturales en mi natal Pinotepa Nacional, en el restaurante Dulce  Romelia, en la Galería de la Casa del Artesano de la ciudad de Oaxaca y en  el palacio municipal de la misma capital, en la feria del café en la Ciudad de México".

Asegura que "trato de dar de mí en cada momento para seguir con mi sueño de pintar y de dar a conocer mis raíces, con mi lugar de origen que me vio nacer  e impulsar a las personas que deseen seguir este camino donde hacemos de la imaginación un momento único".

Estas son las palabras del pintor Fernando Jiménez, nos detenemos para observar su obra pictórica donde el color es muy bien manejado a la altura de su conocimiento y observación del ambiente que lo rodea, ya que  Pinotepa Nacional es la cuna de la alegría costeña, pero del arte del enredo de caracol marino o cochinilla, color único en su existir dado por los ancestros mixtecos, quienes han heredado sus conocimientos a sus descendientes, prosiguiendo así la tradición del hilado con el tejido.

Y no menos puede ser menospreciado el arte de coser la chaquira o como dicen ellos: “el lomillo”, punto de cruz para la elaboración de la blusa que portan las mujeres de esa región salerosa, de donde hay mucho por aprender, como la sinceridad de la gente, la ingenuidad de las mujeres de color con  una hermosa silueta caminando a la orilla del mar de Corralero y otras playas aún desconocidas para los visitantes.

Creatividad

Fernando Jiménez es el observador contemporáneo de la naturaleza de su tierra, por eso mismo trae la creatividad consigo, no dejando pasar el paisaje, las costumbres, las tradiciones del lugar que aún faltan por conocer; usa los materiales que le da su mismo lugar de nacimiento  para realizar una mezcla en el color que lo lleva de nacimiento, como queriendo decir: aquí estoy, esta es mi tierra, no solo música, sino también arte y color.

Crítica

Los rasgos de los animales como el jaguar creado por el artista, me parece perfecto, porque no solo mide la línea sino el tiempo de los colores, como si estos fueran dictados en su mente para dar a luz algo diferente, pero que llame la atención del público observador del arte nuevo que ahora viene con fuerza creativa.