Rescatar grandes empresas no es buena opción en Chiapas

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Óscar Barajas Velasco, economista chiapaneco.

Rescatar a grandes empresas que presentan crisis financiera por la pandemia  del COVID-19 pudiera no ser la mejor opción para proteger el empleo, consideró el economista  chiapaneco, Óscar Barajas Velasco.

El también  docente  de la Escuela Bancaria y Comercial (EBC)  recomendó que Chiapas requiere romper con esa dinámica, pues lo mejor sería desarrollar una serie de programas que pudieran atender la crisis generada por la pandemia.

"Estos podrían ser apoyos a trabajadores eventuales, apoyos a no asalariados, financiamiento accesibles para las mipymes, apoyos a enfermos de COVID-19 y apoyos técnicos para la comercialización.  Estas estrategias se han implementado en otras entidades federativas y se aplica en Chiapas podría favorecer a la estabilidad laboral chiapaneca", señaló.

Por fortuna, dijo,  no todas las empresas ni todos los sectores se ven amenazados, “es más, algunos sectores innovarán y surgirán nuevas actividades económicas dentro de la crisis”, mencionó.

"Incluso la teoría liberal más purista  se opone al rescate de empresas que han quebrado y no han sido capaces de adaptarse al mercado" apuntó.

Barajas Velasco recordó que durante las crisis de 1994, 1997, 2003 y 2009, se generalizó un consenso sobre el tipo de políticas a realizar y entre ellos estaban los apoyos fiscales y monetarios a empresas, para mantener su liquidez y empleos; bajar las tasas de interés para favorecer la inversión y el crédito, e incrementar la inversión pública en infraestructura.

"Por ahora  el gobierno  de Chiapas no tiene más que un programa registrado y  se trata de créditos de un fondo operado junto con Nacional Financiera, una de las economías más débiles del país, que se ha contraído cerca del 8% en los últimos 4 años y que no  ofrece más que un esquema de crédito”, apuntó el investigador.

En el panorama nacional el gobierno mexicano, dijo, ha establecido un voluntarioso pero tímido esquema de apoyos para atender la crisis económica, sin embargo no se trata  de un programa emergente,sino la redirección de muchos pequeños programas ya existentes.

El gasto que se prevé para créditos y apoyos financieros a empresas y trabajadores, asistencia técnica y plataformas tecnológicas para facilitar la comercialización, y reducción de la tasa de interés e incremento del financiamiento a bancos comerciale, no representa ni el 1% del PIB.