En semáforo naranja, ambulantes vuelven a las calles de la capital

Emilio Morales Emilio Morales

Desde la última semana de marzo, José Ramírez dejó de vender frutas en una esquina del Centro Histórico como parte de las medidas preventivas para evitar contagios masivos por el COVID-19.

Señaló que regresar a las calles será “empezar desde cero” ya que son pocas las personas que le compran y aunque durante los tres meses estuvo vendiendo en su colonia, las ganancias no fueron las mismas.

“Empecé vendiendo poco hace dos años y fue difícil; ahora comenzaré nuevamente. Va a ser difícil porque casi no hay gente, pero sí se puede”, aseguró.

José relató que durante los casi cuatro meses sin laborar, decidió vender raspados en su colonia, pero al estar acostumbrado a estar en un sólo lugar, le fue difícil acostumbrarse a recorrer las calles, además de que las ventas eran pocas.

“Algunos días sí mejor ni iba a trabajar, pero si no hacía eso, qué iba a hacer y primero nos dijeron un mes, luego otro y otro, fue difícil, pero ya estamos de nuevo aquí”, afirmó.

Recordó que sus clientes eran los estudiantes de las escuelas aledañas, los trabajadores de las oficinas y museos, y turistas, pero ahora ninguno está yendo a laborar, por ello ha disminuido la cantidad de su venta.

El comerciante compartió que pensó en instalarse durante la contingencia sanitaria, pero temió que le quitaran su permiso como ocurrió con algunos bares y restaurantes que incumplieron los acuerdos estipulados por el Cabildo municipal.

Informó que tanto él como los comerciantes del Andador Turístico y la Alameda de León se instalaron desde este lunes aunque se han dado cuenta que son pocas las personas, principalmente turismo, los que andan en la calle y las ventas son menores.

El carrito de frutas de José está protegido por un plástico alrededor de la mesa donde prepara sus cocteles y tiene a la vista un bote de gel antibacterial, además de que él porta cubrebocas para brindar confianza a sus clientes.