Afecta pandemia a escuelas privadas; desde marzo sin clases presenciales

Fue el pasado mes de marzo, aproximadamente el día 17, cuando las autoridades educativas en México anunciaron que se adelantaban las vacaciones de Semana Santa y las clases quedaban suspendidas hasta nuevo aviso por el brote y propagación a nivel mundial del coronavirus (COVID-19).

El temor por un contagio masivo, así como por las consecuencias que habría por el hecho de que asistir a clases a cualquier nivel representaba una congregación masiva de personas, llevó a las autoridades educativas y sanitarias a tomar esta decisión, al principio aplaudida y sin muchas objeciones debido a que sería corto el periodo que habría sin clases.

Sin embargo, conforme se iban venciendo las fechas iniciales anunciadas por las autoridades para reanudar actividades en los planteles educativos, la incertidumbre en todas las escuelas crecía. A estas alturas, los que más padecieron la suspensión de las clases fueron las escuelas particulares, las cuales sin alumnos no pueden generar ingresos.

Ciclo escolar perdido

Intentaron los colegios, universidades, jardines de niños y demás escuelas de paga, justificar la inversión periódica de los padres de familia en la educación de sus hijos. Sin embargo, ante el rotundo fracaso de las clases en línea, el panorama comenzó a oscurecerse aún más, pues el ciclo escolar, en distintos planteles, se declaró como ‘perdido’.

“En un inicio todo bien, tres o cuatro días duró; la respuesta por parte de los alumnos fue positiva; sin embargo, los muchachos, al estar expuestos a diferentes distracciones en casa, pues comenzaron a desinteresarse de las clases, de las tareas, las actividades y mira, el resultado fue un rotundo fracaso, lo cual era obvio y previsible”, comenta un profesor de una universidad particular al que, por seguridad, llamaremos Marcos.

“Nosotros como profesores, pues damos parte a la institución y al menos acá he sabido de que a algunos compañeros les plantearon en algún momento ‘irse a descansar’ porque la cosa no pintaba bien. De ahí en más ya no supe, pero por lo que tengo entendido, muchas escuelas comenzaron a cobrar por adelantado para no dejar a la deriva al profesorado”, detalla el catedrático.

Sobre cómo afectó la crisis por el COVID-19 a las instituciones educativas privadas en Oaxaca, Marcos ve un ‘daño general’, pues fue una cadena de afectaciones la que envolvió al sector en la entidad aunque, precisó, a unos más que a otros.

“Las escuelas dependen directamente de los pagos de los alumnos; los maestros dependemos directamente de lo recaudado por las escuelas; es una cadena. Por ejemplo, si el papá de un alumno se quedó sin trabajo, en automático va a dejar de pagar una colegiatura que afectará las finanzas de la escuela, la cual está obligada a pagarle a un docente. Ahí, todos perdemos”, añadió.

 

Las otras pérdidas

Además de la conocida suspensión de clases y las consecuencias que ella trajo en el sector de las escuelas privadas, existieron otras afectaciones que, aunque menores, también repercutieron en las finanzas de las distintas instituciones.

“Desconozco un poco, pero hay personal de limpieza, vigilancia, mantenimiento, la cafetería… todos dependen directamente de lo recaudado por la escuela. Imagínate, si ni siquiera hay certeza de que se pueda volver a clases a las aulas, ni una fecha tentativa, pues la parte directiva y administrativa tiene que ver cómo solventar el problema. La solución en muchos casos, no dudo, pasa por recorte de plantilla docente, reducción en el número de grupos, límite en las horas otorgadas a cada profesor o incluso hasta en cambios de sede ¿no?; porque muchas escuelas, por ejemplo del Centro, pues rentan edificios”, señaló el entrevistado.

Finalmente, compartió que, en su caso, en la institución para la que labora no le han fallado en cuanto a pagos; sin embargo, se mantiene a la espera de saber cuándo reanudarán actividades aunque sea en línea.

“El compromiso de uno es con la institución, con los alumnos, con los padres de familia. Hasta ahora no me ha faltado mi pago por lo trabajado; pero imagínate, si esto sigue así, no dudo que las escuelas busquen de una manera ahorrar bajando el pago por hora, y con toda razón, porque el ‘regreso’ a clases sería en línea, lo cual implica en teoría menos desgaste. Así que solo resta esperar”, concluyó el docente.