En el olvido comunidad de la Sierra Sur afectada por el sismo, familias viven a la intemperie

MIAHUATLÁN, Oaxaca.- San Andrés Lovene --comunidad zapoteca enclavada en la Sierra Sur y a doce penosas horas de la capital del estado-- atraviesa una difícil situación, pues casi la mitad de la población de tres mil habitantes, vive a la intemperie, a raíz del sismo ocurrido el pasado 23 de junio y que dejó sus casas derrumbadas y semidestruidas; un importante número de habitantes perdió su vivienda, situación que se agrava por las intensas lluvias huracanadas, aunque hasta el momento, no ha tenido un solo caso de coronavirus.

A casi un mes del sismo, solo despensas ha recibido de parte del gobierno; el apoyo solidario con esta comunidad ha sido de las iglesias, la sociedad civil y órganos como Organizaciones Indias por los Derechos Humanos en Oaxaca (OIDHO), la única que hasta el momento ha llegado al lugar con alimentos y láminas, las que sin  duda servirán para que los damnificados improvisen viviendas y techos sin paredes para resguardarse de las lluvias y los temporales.

Basta un breve recorrido por esta lejana comunidad, municipalidad de San Juan Ozolotepec, para darse cuenta de las urgentes necesidades y del peligro de que sus viviendas –-todas ellas antiguas y construidas con características específicas de la región como el barro--, se acaben de venir abajo.

Esta población jamás ha sido pisada por un gobernante, ni como candidato en campaña ni como mandatario; y solo ha llegado el político Benjamín Robles Montoya.

Cuentan los vecinos que sus situaciones –no de este momento, sino de mucho tiempo atrás— han sido muy difíciles, principalmente cuando son víctimas de sismos y huracanes que los azotan cada año, consecuencias no resueltas hasta ahora, como los daños y destrozos que les dejó el huracán Paulina, efectos que aún perduran. Es una comunidad prácticamente incomunicada, pues su único acceso es una brecha que en tiempos de lluvia queda intransitable. La única forma de salir del lugar es a través de una camioneta, pues ninguna línea de transporte llega hasta el lugar.

En este momento, lo más necesario para los habitantes de San Andrés Lovene son materiales para levantar sus viviendas, pero han perdido la esperanza de que los gobiernos federal y estatal les lleven apoyo, pues ni siquiera reciben aún las participaciones de los ramos 28, 33 y 4 que legalmente les corresponde, pero se las escamotean.

Acerca del apoyo del gobierno, los de San Andrés Lovene lo ven con optimismo contenido.