Dos hospitales han cerrado por brotes de COVID-19 en Oaxaca durante julio

Exhibe contingencia reconversión hospitalaria

En lo que va de julio, dos hospitales en Oaxaca han tenido que cerrar por un brote de COVID-19 entre su personal. Primero fue el General Macedonio Benítez Fuentes con casi el 50 por ciento de su plantilla positiva a SARS-CoV-2 y ahora el Básico Comunitario de Asunción Nochixtlán, donde se contagió alrededor del 35 por ciento de trabajadores en activo.

Este domingo el Hospital Básico Comunitario de Nochixtlán suspendió el servicio y reabrirá hasta el jueves cuando se desinfecte y se componga el desastre que ocasionó enfrentar una pandemia con lo mínimo, sin ser parte de los 25 nosocomios COVID-19 que consideró el plan original de las autoridades de salud, al inicio de la pandemia.

No es hospital COVID-19

Sin contar a los 27 trabajadores que desde el primer brote que enfrentaron en junio pasado han dado positivo a SARS-Cov-2, el delegado sindical de ese nosocomio en la Mixteca, Hernán Méndez Aquino, sabe que han diagnosticado con COVID-19 a 32 pacientes de ese municipio y otros aledaños.

"No somos un hospital COVID-19, pero atendemos pacientes en lo que se refieren a uno, pero a veces deben esperar tres días" y en ese tiempo pueden fallecer. Ese nosocomio durante la pandemia ha reportado tres de los 745 notificados en Oaxaca hasta este lunes.

El primer fallecimiento ocurrió a mediados de mayo, pero fue a finales de ese mes cuando una paciente con una infección respiratoria fue diagnosticada dos días después con COVID-19. Con ella empezó el primer brote que alcanzó a seis trabajadores. El hospital no tuvo que cerrar porque eran de diferentes turnos.

Segundo brote

El miércoles 8 de julio comenzó el segundo brote, una vez que recibieron los resultados de los primeros trabajadores que habían tenido contacto con su compañero ginecólogo y exdirector del Hospital Martín L. A., quien falleció el lunes 6 de julio.

“A él le tocaba trabajar del miércoles 1 de julio al viernes 3 de julio, pero ese tercer día se reportó enfermó, con fiebre y tos, vendría el sábado a que le realizáramos la prueba, pero se puso mal y lo trasladaron a la ciudad de Oaxaca porque ya tenía problemas de insuficiencia respiratoria”, narra un médico que fue parte de los positivos en el primer brote.

Antes de la pandemia ese pequeño hospital funcionaba con 120 trabajadores, pero luego de que algunos por edad y otros por condiciones de salud dejaron de ir por ser parte de los grupos de riesgo se quedó con 82 y siete ya dieron positivo a la última prueba, falta el resultado de otros cuatro.

“Disminuye la plantilla de la unidad. No hay suficiente personal. Tuvimos que cerrar”, expresa Méndez Aquino, quien considera que los contagios son por atender a pacientes que no tenían sospecha de COVID-19 con apenas y un cubreboca doble capa, porque hay médicos que laboran en más de una institución o por el exceso de confianza al momento de convivir durante el almuerzo u otras actividades cotidianas.

La población, el riesgo de contagio

La delegada del Hospital Macedonio Benítez, Yolanda Sánchez Ulloa, no puede asegurar que el contagio de 191 compañeros, 166 detectados en los últimos días mediante pruebas rápidas o serológicas, se contagiaron por atender pacientes.

“Antes de este brote de 166 trabajadores hubo 25 confirmados hace 20 días, que ya están en proceso de recuperación, sólo atendemos urgencias porque el área COVID-19 está cerrada y se abre hasta el 20 de julio porque con apenas 70 u 80 trabajadores, es imposible establecer guardias las 24 horas del día”, precisa.

La representante sindical de un hospital que cuenta con alrededor de 400 trabajadores considera que el contagio es reflejo de lo que ocurre en el municipio de Juchitán que enfrenta un incremento acelerado en los casos, “estamos expuestos de doble manera”.

Sólo 20% de contagios intrahospitalarios

El subdirector general de los Servicios de Salud de Oaxaca, Juan Carlos Márquez Heine, estima que de los casi mil 500 contagios entre personal de áreas de salud, sólo dos corresponden a la atención de un paciente con SARS-CoV-2.

“En todos los hospitales el personal está entrenado y protocolizado para atender pacientes COVID-19”, el problema, aseguró, es que más bien la población representa el riesgo de contagio para el personal, en quienes a veces hay una falsa sensación de seguridad.