Cuídate

Un amigo quiteño le consiguió un trabajo de oficina en su ciudad. No podía mudarse ni mucho menos perder una oportunidad laboral como esa. Hasta ese momento, todos sus empleos se basaban en su fuerza física y esto era algo distinto, algo que había esperado mucho tiempo. Lo conversó con su novia y ella estuvo de acuerdo. Viajaba todos los días de Baños a Quito. Salía temprano y volvía tarde. Llegaba a la hora justa para pasar a buscar a Natalie por el bar y llevarla a casa. Se tomaba una cerveza con ella y veían una película. Todo se tornó muy desgastante. Volvía a Baños sin ganas de nada. Dormía y cenaba en el bus. Las únicas satisfacciones que le quedaban eran los fines de semana y los dólares en su caja de ahorros. Llegaba muerto a casa y se dormía antes de que la película terminara. Se levantaba abrazado al cuerpo amado y sonreía por su enorme fortuna. Tomaba un largo desayuno y ya estaba de nuevo, camino hacia Quito. Veía los colores que denunciaban los rayos primogénitos del sol y los fundidos a negro noche. Creía ser el único conocedor de las caras ocultas de ese cielo.

Un martes, aquel martes, llamó a Natalie para avisar que se quedaría esa noche en Quito. La ocasión lo ameritaba, había recibido su primer ascenso y sus amigos querían festejarlo como en los viejos tiempos. Esa noche durmió en la casa de un compañero de trabajo. Eso se convirtió en otra costumbre, de vez en cuando, se quedaba unos días en la ciudad para evitar la fatiga del viaje. Era una pena perderse las noches de cine con su novia, sin embargo su nuevo puesto demandaba más compromiso y entrega. Pero los sábados y domingos eran gloriosos para ellos. Entonces, casi sin notarlo, empezó a vivir en Quito la mayor parte de la semana como cuando recién empezaban a conocerse. Esto le quito mucho estrés y volvió a las salidas con amigos, a los bares de la Mariscal, a las cervecerías y a todos esos rincones de Quito que había echado de menos.

A ella, las cosas parecían no irles demasiado bien viviendo en una casa vacía y con un trabajo que la estancaba. Cuando llamaba a Canadá, su padre al otro lado de la línea insistía en que su futuro estaba allá y en que el viaje ya se había hecho demasiado largo. Ante tanta duda ella terminó por ceder.

Miguel buscó por todos los medios posibles conseguirle un trabajo que le prometiera otro porvenir, pero la decisión ya estaba tomada y no tenía que ver con él, eso era lo que ella decía. Mientras él estaba trabajando ella armó sus maletas. No la vio, no vio su letanía al armar su mochila caracol, la que había recorrido todo un continente con risas y flores silvestres. No  la vio llorar, no vio las fotos que se llevó guardadas en el bolsillo de su blusa. Cuando llegó a casa la encontró lista para marchar y la convenció de posponer su vuelo por un día.

Su último día y última noche la compartieron en Quito. Le mostró sus lugares, aquellos rincones de la ciudad que él consideraba suyos. Bebieron y rieron a cada paso. Jugaron a que el día siguiente nunca vendría.

Después. Después de la mañana en que la acompañó al aeropuerto. Después del último beso. Tuvo que hacerse a la idea de que todo eso sucedió de verdad. Se ausentó una semana del trabajo para reordenar su vida. Se mudó a una casa en Quito. Cuando tuvo que desarmar su departamento, notó las fotos que faltaban y eso lo hizo feliz por un rato. Se detuvo a observar las paredes, los muebles y todas las pistas de la existencia de dos personas que se querían. En ese mismo segundo necesitó como nunca antes escuchar a su madre decir “cuídate”. “Cuídate hijo”. Dos palabras que apagaran su dolor. Dos palabras para escuchar el resto de su vida. Dos palabras lejanas, cálidas, necesarias.

 

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Lisandro Romero Carrier

Cuarto seleccionado de la convocatoria del Colectivo Cuenteros.

Nació en Pilar, provincia de Buenos Aires. Estudió cine, actuación y producción documental. Ha publicado cuentos y poesías en publicaciones de México, Colombia, Venezuela y Perú. Ha ganado dos premios literarios en Argentina. Como videasta ha participado en festivales de cine en Argentina y Alemania. Ha actuado en cortos y mediometrajes.