En Chiapas, la salud mental de las personas ha mejorado

CARLOS DÍAZ VÁZQUEZCARLOS DÍAZ VÁZQUEZ

Jesús Valtierra Hernández, Director de Salud Mental y Adicciones del Estado.

La Salud Mental en el mundo antes de la pandemia del COVID-19 no era la mejor; la tendencia que mucha gente seguía  previo al  confinamiento social era hacia  la superficialidad y al mercantilismo, consideró Jesús Valtierra Hernández, Director de Salud Mental y Adicciones del Estado.

La experiencia que ha dejado la contingencia, incluso en algunas familias chiapanecas, al mantenerse confinado en casa,  ha generado que el pensamiento regrese a lo más elemental, es decir que el centro de sus prioridades sea la parte humana y no a las cosas materiales, destacó.

“La noción del ser se estaba extraviando en la noción del tener; y eso se estaba imponiendo llegando a generar una especie de deshumanización entre las personas de todos los países del mundo” refirió el médico en una charla.

Destacó que la pandemia ha puesto a prueba las capacidades elementales de las personas, en las que tienen que ver la  resistencia y temores para enfrentar a las amenazas; puso de manifiesto además la capacidad de las relaciones humanas con los más próximos y a sobrellevar la capacidad de la abstinencia.

Toda está situación, precisó, ha generado una lucha a la adaptación; una gran parte de la población ha puesto al frente de todo: la fraternidad y  la solidaridad, puntos esenciales en el ser humano que ya se estaban perdiendo, señaló.

“Hemos puesto frente a nosotros mismos nuestras  capacidades y frente a esa configuración se ha puesto de manifiesto  lo que realmente somos y es ahí donde se ha iniciado el proceso del aprendizaje, mejoramiento y resiliencia” comentó.

Toda esta experiencia desarrollada  a raíz de la crisis mundial por la pandemia del covid va a provocar también cierta modificación sobre las forma y  estructura de la convivencia entre las personas y las naciones.

“Desafortunadamente antes de la pandemia el reconocimiento del prójimo había pasado a una etapa de indiferencia; y eso nos caracterizaba ya a toda la humanidad, sin importar el país;  pero con esta situación, el reconocimiento al prójimo pasará a primer plano y se comenzará a dejar un poco la indiferencia” consideró.

La pandemia del COVID-19 ha ayudado a millones de familias a reencontrarse consigo mismo y “a reconocer lo que realmente somos como seres humanos, es decir que estamos regresando al ser esencial y a los valores esenciales” remató.