Riesgo por socavón en La Cieneguita, muros de tierra se agrietaron

La capa de asfalto parecía de papel y los trozos de material que se desprendieron, se convirtieron en pequeñas piedritas sueltas. Era como si el pavimento se hubiera quedado sin apoyo subterráneo, sin un soporte de tierra o relleno que le diera fuerza. Por si fuera poco, una fuga de agua formó un lodazal que se desbordó hacia la privada La Cieneguita.

La tarde del pasado jueves, se informó del hundimiento de la carpeta asfáltica en las riberas del río Salado, a la altura de la colonia La Cieneguita, en la capital. El socavón de varios metros que se acababa de formar alertó a automovilistas, motociclistas, peatones y vecinos que transitaban por la zona.

De inmediato se realizó un cierre a la circulación para asegurar el área en la que se encontraba el hundimiento y la circundante, pues en los muros de tierra que forman el cauce del río de aguas negras, también se formaron enormes grietas y socavones a causa del desprendimiento del relleno.

Desde el cruce de las riberas con el Camino al Rosario y hasta la calle 9 de Agosto, se tendió un cerco de cinta precautoria roja y amarilla para evitar algún percance mayor. De inmediato las cuadrillas de trabajo de SAPAO acudieron al lugar; sin embargo, la sensación de pensar en qué habría pasado si el socavón se hubiera ‘tragado’ un auto o una moto, pone la piel "chinita".

 

Temor entre vecinos

“Pues es lo que dicen, que está ahí el hoyo, pero que no fue tan grande. El riesgo, creo yo, pues es que está cerca del río, entonces pues sí hubiera estado feo si justo en el momento en que se rompió, por decirlo así, el pavimento, hubiera estado un coche ahí, o una moto o alguien en bicicleta”, comenta Saúl, automovilista que usa las riberas del río Salado como su ruta diaria.

La misma impresión tiene Miguel, trabajador de reparto de comida que a diario pasa con su moto por la zona en la que se abrió el socavón. Cuando se dirigía a su casa el jueves por la noche, sorpresivamente se encontró con que no había paso; apenas ayer supo que era el hundimiento de la carpeta asfáltica lo que había provocado la delimitación de la zona.

“Pasé ayer (jueves) y vi cerrado y vi ahí a unas personas con cascos y chalecos a lo lejos. ‘Un choque ha de haber sido’, pensé, y me fui a dar la vuelta. Ya hasta apenas que vi en el face que se hundió esa madre, que se hizo un hoyo. Y pues sí me sorprendió porque esta es casi casi mi ruta de diario. Y pues ahorita, de ver que se hundió, si hasta ya voy a pasar con desconfianza”, dice con una risa sarcástica el joven, aunque en sus palabras sí existe un poco de verdad e incluso miedo.

Esto, por la ubicación del hundimiento, nada más y nada menos que a unos metros del río Salado, delimitado a ambos lados por paredes de tierra que fueron rellenadas recientemente con maquinaria para formar una especie de bahía de aparcamiento, en la cual, coincidentemente, comienzan a aparecer pequeños agujeros y enormes grietas.

 

El temblor, la tormenta…

Buscando una respuesta a la formación de este nuevo socavón, el ingeniero Inocencio Serrano, del Departamento de Operaciones y Mantenimiento de SAPAO y quien se encarga de coordinar los trabajos en la zona, atribuye este hundimiento a varios factores.

Entre ellos se encuentran el reciente temblor de más de 7 grados en la escala de Richter que sacudió a todo el estado y la tormenta del pasado lunes, pues debido a la gran cantidad de agua que cayó, los muros que flanquean el río pudieron haberse reblandecido y desgajado, dejando sin fuerza a la carpeta asfáltica.

Hasta la edición de este reportaje, no se había publicado un dictamen oficial sobre lo que originó este socavón en La Cieneguita.

Sin riesgo

“Pues no tanto el miedo, pero sí estamos con la preocupación de que si eso pasó con ese cachito de pavimento, imagínese con lo que ya es más viejo para allá atrás”, comenta mientras señala hacia Símbolos Patrios una vecina que prefirió no dar su nombre. “Ya nomás que venga otro temblor más fuerte, nos va a tragar el río”, dijo.

Sin embargo, pese al temor de vecinos, transeúntes, automovilistas y motociclistas, el ingeniero Serrano descartó que exista un riesgo mayor, pues afortunadamente el daño solo fue superficial.

“Se dañó una línea de agua que abastece a toda la parte norte de la ciudad, o sea que sí se quedaron sin agua algunas colonias. Hubo una fuga y un poco de agua que se desbordó y arrastró lodo hacia esta calle (Privada de La Cieneguita) pero nada grave. No, no hay riesgo, además de que se atendió con prontitud”, concluyó el ingeniero.