Eres lo que creas: La maestra naturaleza 

Carina PérezCarina Pérez

Los problemas o contratiempos que nos hacen sufrir, también nos dejan crecimiento y como los pajaritos, nos cantan al oído diciéndonos: ¡tú puedes!, ¡limpia tu camino!, ¡escucha a tu alma!. 

Al inicio de la primavera de este año llegaron muy puntuales a su cita en mi jardín: muchos pajaritos de bellos colores y armoniosos cantos, buscando, como en otros años, un lugar donde construir sus nidos y poder recibir a sus pequeños hijitos. Mi esposo y yo estamos muy contentos con esta experiencia. Es muy hermoso levantarnos todos los días con sus bellas canciones, verlos volar contentos y libres.

Todo esto que describo es un homenaje a la belleza de la naturaleza y de la cual nos sentimos agradecidos, pero en medio de este regalo maravilloso, un día de fastidio y apatía propio del estrés, nos surgió un arrebato  de nuestra personalidad que como seres humanos tenemos y observamos que, junto a la llegada de ellos, llega más trabajo, limpiar constantemente sus desechos, lavar todos los días los pisos, las macetas, las plantas, desarrollar la atención para ponerles agua y algo de alpiste para que coman y beban. Al grado que nos preguntamos: -¿Cuándo se irán?-, -¡Ya entró el verano y aún siguen aquí!-.

Tú que me lees, te preguntarás: -¿Por qué escribe esto?-. Y te respondo: Escribo esto porque me doy cuenta de la gran enseñanza que esto me deja. Gozo de la belleza de los pajaritos, y me doy cuenta que, para tenerla, hay que pagar un precio, las cosas no son siempre fáciles, es importante aprender a dar para poder recibir. Entender que la naturaleza nos regala todos los días sus dones, pero tendremos que responder con agradecimiento a ellos, cuidándola, amándola, atendiéndola y siendo empáticos con ella. 

Reflexionemos en todo lo que tenemos y cómo lo hemos logrado, palpemos con alegría los aprendizajes que nos han fortalecido el alma, recordemos cuánta luz ha habido en nuestros caminos y los obstáculos que en ellos había y que logramos pasarlos con nuestra constancia y paciencia. 

No nos preguntemos cuándo se van los problemas o contratiempos que nos hacen sufrir, más bien valoremos su presencia y disfrutemos del gran crecimiento que nos dejan, ya que, como los pajaritos, nos cantan al oído diciéndonos, ¡tú puedes!, ¡limpia tu camino!, ¡escucha a tu alma!. 

Es hermoso ver como se muestra la vida en cada pajarito que nace, así son nuestros sueños, nacen todos los días para mostrarnos lo fuerte que somos.

 

La naturaleza nos regala todos los días sus dones, pero tenemos que responder con agradecimiento a ellos.

 

No nos preguntemos cuándo se van los problemas o contratiempos que nos hacen sufrir, más bien valoremos su presencia y disfrutemos del gran crecimiento que nos dejan.

 

Reflexionemos en todo lo que tenemos y cómo lo hemos logrado, palpemos con alegría los aprendizajes que nos han fortalecido el alma.