Triatlón, el deporte que fortalece a la atleta Fátima Rodríguez

En el triatlón de Puerto Escondido logró el tercer lugar de su categoría.

El deporte me transmite paz. Es mi mejor terapia, deduce Fátima Rodríguez, atleta que desde su niñez incursionó en actividades deportivas y en la actualidad tiene al triatlón como su especialidad favorita por concentrar sus tres disciplinas predilectas.

“Algo que empezó como un pasatiempo se convirtió en un estilo de vida y hoy si no hago deporte no me siento bien, no duermo o me siento ansiosa; encontré la manera de calmar mi hiperactividad.

“Como se sabe, hacer deporte libera endorfinas que te hacen sentir feliz. Puedo decir que el deporte me da paz, me siento sana, se convirtió en mi terapia favorita; definitivamente, es algo que quiero seguir haciendo en mi vida.

 

“Y gracias al deporte he conocido personas extraordinarias”, externa en breve entrevista la también licenciada en Derecho, quien ha conjugado actividad laboral, práctica deportiva y estudios de maestría.

LAS BASES

Pero fue desde niña cuando comenzó a tener contacto con el deporte gracias a sus padres, que los inscribían a ella y a su hermano a cursos de verano y otro más a lo largo del año. Así, practicaron especialidades como el karate y natación.

Fátima Rodríguez Guzmán también asistió a clases de danza folclórica en su niñez.

Con esa dosis deportiva que recibió en sus primeros años, después se integraría a los torneos intramuros e intercolegiales en los distintos niveles educativos.

De esta manera, cuando cursaba la universidad recibió la invitación de una amiga para participar en una carrera atlética, incluso para convencerla, la inscribió.

“Con todo el nervio del mundo y pensando que iba a morir en la ruta mientras trataba de correr y caminar, descubrí lo que se siente llegar a la meta, y me encanto esa sensación”. A partir de ese momento, las atléticas dominicales se convirtieron en parte de su rutina de fin de semana.

Reconoce que en algunas ocasiones prefería despertar más tarde pero el ambiente y camaradería atlética la convencieron para ser más disciplinada, y fue cuando decidió comenzar a entrenar por las tardes.

Fátima arranca nueva etapa

Luego vendría la experiencia de incursionar en el ciclismo de montaña y al conocer las diferentes modalidades de éste último deporte, decidió incursionar en el triatlón “porque ahí encontré las tres disciplinas que me hacen sentirme mejor conmigo en todos los aspectos”, puntualiza.

Y es que recuerda que se trata de una especialidad que implica grandes esfuerzos y muy demandante físicamente. Ella gusta de afrontar desafíos y completar una dura prueba como esta, le genera una profunda satisfacción.

Dentro de los eventos más representativos al momento, sin duda, primeramente está su primera atlética de cinco kilómetros; así como su debut en el duatlón en 2016 y el triatlón en Puerto Escondido en el 2017.

Y es que en éste último obtuvo el tercer lugar, subiendo así por primera vez al podio.

Mientras que su presentación en una competencia de 21 kilómetros fue en el Maratón Rock & Roll 2019, efectuado en la ciudad de Oaxaca.

EL DEPORTE LA FORTALECE

Sumado a que ha sido su mejor terapia, el deporte la ha fortalecido física y mentalmente.

“Me ha dejado grandes aprendizajes de vida; el vencer mi propia mente, definitivamente, es de las más grandes; así también, el no tener miedo al fracaso porque ello ha representado ganar experiencia y confirmar que los resultados se alcanzan con base en la dedicación, esfuerzo y marcada disciplina en el entrenamiento”, precisa.

Por supuesto, este ya largo camino deportivo incluye esa maravillosa vivencia en la ruta que viven muchos corredores o ciclistas, que es encontrar personas que durante el recorrido “a veces sin conocerte te echan porras y te inyectan de energía” justo cuando pareces “tirar la toalla”, comparte Rodríguez Guzmán.

UNA NECESIDAD

Durante la pandemia del COVID-19, aun cuando en principio se alejó de la práctica deportiva, al alargarse el aislamiento, decidió por adaptarse a sesiones de entrenamiento en casa, porque era una necesidad que sentía.

“En estos tiempos difíciles que nos han generado mucha incertidumbre tuve una etapa en la que decidí descansar y no hacer deporte.

“Pero cuando me di cuenta de la falta que me hacía, me activé, desempolvando mis aparatos y comencé a correr en caminadora eléctrica y a hacer ciclismo en rodillo, definitivamente, no es lo mismo para las personas que nos encanta disfrutar de correr o rodar bajo la naturaleza; sin embargo, un buen “playlist” o una buena película han sido buena compañía para mis rutinas”, menciona la triatleta de 26 años de edad, quien cursa la Maestría en Derecho Fiscal.