Lecturas para la vida: Camila

Primera de dos partes

Camila es una niña de primaria, muy guapa, tiene lindos ojos cafés claros; su piel es como la vainilla, posee labios gruesos de un color carmín natural; abriga algunas pecas muy graciosas que se ven opacadas cuando parpadea, ya que sus largas pestañas las cubren. Creo que todos los niños en mi salón quieren con ella. Quizás algunos hablan de que es alta como modelo, otros que su cuerpo está muy desarrollado para solo tener 10 años y algunos más tal vez hacen comentarios obscenos para referirse a ella.

Sin embargo, nunca he escuchado a alguien hablar sobre su mirada y sonrisa eternamente rotas. Siempre está triste, quiere llorar, sus ojos se ponen rojos y cristalinos cada vez que alguien le habla o cuando las profesoras le hacen alguna pregunta, no entiendo por qué parece que no quiere que nadie la moleste.

Le pregunté a mi mamá por qué Camila se comporta así; mi madre me explicó que tal vez es muy tímida y se pone nerviosa, dijo que le hable y si lo deseo me haga su amiga; me inquieta la idea, también creo que es una niña muy guapa y no quiero verme opacada, ni que los niños me llamen solo para llevarse con ella, así que no le hablaré, creo ella ha tenido suficiente.

Al día siguiente, veo que Camila tiene los ojos muy rojos y que bajo su suéter trae otro más que le cubre hasta el cuello, sus calcetas nuevamente están hasta arriba, la veo y pienso que es igual a una monja. De repente, la profesora pregunta:

̶ Tú, niña de la pulsera morada, ¿cuántas respuestas buenas tuviste en la tarea?

̶ Solo 5 de 12, maestra –respondí muy bajito y pensé en decirle “profesora de la diadema negra ̶  pero me ahorré lo demás, no puedo creer que no sepa mi nombre, es mi profesora desde el primer grado…

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