Educación Especial a distancia: triple reto

Marisol García, profesora de Educación Especial en un Centro de Atención Múltiple (CAM), comparte que la enseñanza a distancia con sus alumnos con discapacidades y condiciones durante la contingencia sanitaria por la COVID-19, ha sido un gran reto para ella, los padres de familia y los estudiantes.

Relata que la falta de atención por parte de los padres para apoyar a sus hijos, la frustración por pérdida de empleo y el difícil acceso a los medios de comunicación digital, son los principales obstáculos a los que se han enfrentado sus alumnos para continuar con su educación.

“Aunque los CAM están en cabeceras municipales, los alumnos no cuentan con equipo de cómputo, no tienen acceso a internet y en su mayoría, el nivel académico de padres es corto, pues solo tienen educación básica, incluso hay quienes no saben leer ni escribir y los alumnos no pueden continuar con los estudios”, detalla. 

La profesora declara que al inicio de cada año escolar se le realiza a cada niño una evaluación diagnóstica para elaborar un plan de intervención hecho específicamente con contenido adecuado para cada uno y ver los alcances que tendrán; sin embargo, este está enfocado para hacerse de manera presencial.

Comparte que su salón de clases está integrado por niños de entre 9 y 11 años, no de edad cronológica, sino de madurez mental, quienes presentan discapacidades motriz, visual, auditiva e intelectual.

Cabe recordar que desde el pasado 23 de marzo, las actividades escolares se suspendieron de manera presencial para evitar brotes de contagios en los centros educativos y fue cuando empezó el reto para profesores, padres e hijos. 

Poco interés en educación especial

La profesora señala que al igual que otros profesores de educación básica, crearon grupos de WhatsApp para estar en comunicación con los padres de familia, a quienes les enviaban actividades para trabajar en el hogar con sus hijos.

“Los viernes les enviábamos las actividades y el lunes, los padres tenían que mandar las evidencias y nosotros anotábamos si se conectaron, tenían dudas y si hubo avances o retrocesos en los alumnos”, destaca. 

Lamenta que en algunos casos, debido a que los padres tenían que salir a trabajar, dejaban a sus hijos a cargo de familiares, lo cual era riesgoso, ya que son personas ajenas a la vida cotidiana del niño.

Además, menciona que en otros casos, los padres perdieron el empleo y eso provocó en ellos un malestar emocional por la frustración de no tener un ingreso económico, por lo que afectaba el carácter y ya no tenían la misma paciencia con sus hijos.

“También es verdadero que muchos padres ven en el CAM una tipo guardería, pues hay niños que no tienen atención aún en el periodo de escolarización; pocos son los que hacen las tareas”, admite. 

“No le dan importancia a los niños por tener la discapacidad”, subraya.

Las dificultades del regreso a clases

Marisol estima que serán pocos los alumnos que continuarán asistiendo a clases, ya que quizá haya padres de familia que debido a la situación económica o porque no le dan el valor a la educación de sus hijos, priorizarán a los que no tienen alguna discapacidad.

Por ello, señala que en su centro de trabajo han comenzado a reunirse para plantear qué acciones tomarán y considerar las estrategias del regreso a clases, las cuales deben ser cuando el semáforo de riesgo epidemiológico esté en color verde. 

“Una estrategia es seguir llevando una educación mixta, pues es una cuestión de salud que no terminará pronto, sino hasta que haya una vacuna”, estima.

Asimismo, señala que revisarán el contenido que trabajarán con sus alumnos, además de material de apoyo y capacitación que necesitan los padres, ya que es necesario que sepan cómo llevarlas a cabo en su casa y saber cómo reaccionar con sus hijos.

“Es importante tener el cuidado que se requiere con ellos, porque si para nosotros es difícil seguir las indicaciones, para ellos con discapacidad es peor”, enfatiza.