Ella se contagió de COVID-19 en busca de una clínica para dar a luz; su hija nació sana

Con COVID-19, Beatriz dio a luz a su segunda hija, quien no se contagió.

Santo Domingo Yanhuitlán, Oaxaca.- Si en este municipio de mil 500 habitantes existiera la suficiente infraestructura de salud, Beatriz no habría tenido que viajar 94 kilómetros a la ciudad de Oaxaca para intentar tener un mejor control médico de su segundo embarazo.

La necesidad de recorrer ese trayecto para su consulta de rutina con un ginecólogo particular le hace sospechar que esa fue la fuente de contagio de SARS-CoV-2, un virus que le hizo multiplicar los temores de complicaciones en un embarazo que ya tenía el antecedente de alto riesgo.

La única opción de salud sin salir del municipio es una unidad médica rural del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), sin especialista asignado ni equipo para realizar siquiera un ultrasonido.

Por ser trabajadora del gobierno federal, Beatriz tiene derecho al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), pero la clínica más cercana está en Nochixtlán y también enfrenta carencias, lo que la llevó a descartar el nacimiento de su hija en un hospital público. 

A pesar de ser profesora en una telesecundaria a 51 kilómetros de distancia, la familia de Beatriz no tiene automóvil propio.

Salir de este municipio mixteco le implica utilizar el limitado transporte público o pagar por un viaje especial.

Antes de terminar mayo, el día 20, Beatriz debió cumplir con su cita con el ginecólogo que le solicitó una serie de estudios de su tercer trimestre de embarazo, porque la cesárea se programaría el 15 de junio.

Derecho limitado

De ese viaje a la ciudad de Oaxaca ella retornó “normal” a Yanhuitlán, pero el domingo 31 de mayo comenzó con el cuadro febril, la temperatura corporal se elevó a 37.8 grados y le vino un dolor de huesos.

Lo primero que Beatriz hizo fue llamar a su ginecólogo para explicarle y él le recetó paracetamol.

El jueves 4 de junio volvió a viajar a la ciudad de Oaxaca para que su médico la revisara. Como la fiebre no cedía, entre los estudios que le solicitó incluyó la prueba de SARS-CoV-2, para descartar la COVID-19.

Beatriz prefirió evitar la burocracia y pagar los mil 800 pesos en un laboratorio particular, pero los resultados pudo conocerlos por correo hasta la semana siguiente, la señal de internet en Yanhuitlán había estado muy mal en esos días.

“Cuando leí el correo me asusté. Le hablé al ginecólogo y me recomendó llamar a la UIES (Unidad de Inteligencia Epidemiológica y Sanitarias) para que me monitorearan”, recuerda sentada en la silla de su comedor, al centro de una sala modesta. 

Vino el parto

Dos días después de la noticia, el sábado 13, Beatriz comenzó con el trabajo de parto, cuando en la clínica le habían dicho que la fecha probable de parto sería hasta el 22 de junio.

Como su ginecólogo le explicó que debía ser atendida en un hospital con área COVID-19, Beatriz acudió al Hospital Regional Presidente Juárez del ISSSTE y con estudios explicó la situación.

A las 16:00 horas de ese sábado 13, Beatriz ingresó a quirófano, el parto natural hubiera sido de por sí complicado, su hija pesó 4.5 kilos y midió 56 centímetros.

“Estaba muy grande” dice Beatriz con satisfacción y aún con las emociones agolpadas por el miedo a que la pandemia pusiera en riesgo la vida de ambas.

“Me dijeron que era la primera paciente que tenían en esa área COVID-19”, lo que la hizo tener atención más personalizada, con dos doctores, un anestesiólogo y un pediatra.

Su hija no se contagió al momento del nacimiento. Dos días después, el lunes 15 ambas fueron dadas de alta, ella tenía siete días sin manifestar síntomas. 

De regreso a casa Beatriz amamantaba a su hija con careta y cubreboca, pero poco a poco fue dejando la careta. 

Sólo dos casos

Para las autoridades de salud, Beatriz de 44 años y un hombre de 73 años que inició con los síntomas cuatro días después que ella, son los únicos dos casos que existen en este municipio que se distingue por su templo que forma parte de la ruta dominica en la Mixteca.

El presidente municipal, Aarón Paz Zambrano, sólo conoce el caso de Beatriz, a quien se buscó apoyar para su traslado a la Ciudad de Oaxaca al momento del parto, pero “del otro señor no se tiene información exacta”.

Si bien ambos están recuperados, el cierre de los accesos se mantiene, sólo en uno se permite el acceso después de pasar por un filtro.

El templo dominico está cerrado y acordonado con cintas amarillas que prohíben el paso, lo mismo en el parque municipal.

A unos pasos de ahí Angela Josefina López atiende la miscelánea que lleva más de cien años abierta.

Colocar dos sillas como barrera para impedir el acceso de la clientela, fue el mecanismo de protección que ella usa, junto con un cubrebocas y el lavado constante de manos.

“Al principio tenía la intención de cerrar, pero vendo productos de primera necesidad; ha disminuido la venta porque la gente compra lo que necesita, aquí no hay compras de pánico, se va al día”, dice sin ocultar su miedo a contagiarse o la depresión que le causa escuchar las noticias de una pandemia que no se irá.

 Servicios incompletos

“Si nos preocupa, porque somos muy poquitos habitantes y a dónde vamos a correr si hay un brote fuerte, hay clínica, pero no atiende bien”, externa con preocupación.

Esa limitante a ejercer su derecho a la salud lo comparten Ángela y Beatriz. En este municipio no hay forma de realizarse una prueba de SARS-CoV-2, ni recibir atención especializada.

Desde el domingo 21 de junio Beatriz se debió volver a hacer la prueba para saber si aún hay rastro de SARS-CoV-2 en su cuerpo e incluso quisiera que su hija de seis años, su esposo y su padre también se la hicieran, pero ello implicaría salir del municipio y enfrentar nuevamente el riesgo a contagiarse.

Peligro

  • 60 mujeres embarazadas han dado positivo a la prueba de SARS-CoV-2
  • 2 mujeres de 31 años han fallecido con COVID-19
  • 2 de junio falleció una en San Juan Bautista Tuxtepec
  • 4 de junio falleció otra en San Lucas Ojitlán
  • 9 mujeres embarazadas con COVID-19 en Oaxaca de Juárez