136 oaxaqueños migrantes fallecieron en EUA por COVID-19

Oaxaca entre las 3 entidades con más víctimas
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De 136 fallecidos sólo 11 repatriados a Oaxaca.

Los hermanos Martín y Javier Morales, de Santa Catarina Yosonotú, así como el joven Juan N. de Santa Catarina Quiané, fueron las primeras vidas oriundas de Oaxaca que la COVID-19 apagó en Estados Unidos.

Con 136 fallecimientos por esta causa de los mil 512 connacionales, Oaxaca se ubica como una de las tres entidades con mayores víctimas de la pandemia en el vecino país, sólo por debajo de Puebla con 477 y Guerrero con 158 hasta el corte del 26 de junio de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SER).

Además de que Oaxaca es uno de los estados de mayor población migrante en Estados Unidos, la razón por la cual también concentra mayor cantidad de muertes por COVID-19 se relaciona con el hecho de que habitan principalmente en Nueva York, epicentro de la pandemia, señaló Aída Ruiz García, titular del Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante (IOAM).

“Están en el centro de la pandemia porque Nueva York es el lugar en donde más fallecidos han reportado”, destacó la funcionaria.

Hasta el momento -detalló- el IOAM ha realizado 107 traslados de resto mortuorios de los cuales sólo 11 corresponden a COVID-19.

De acuerdo a lo indicado por Ruiz García, lo anterior se debe a que en su mayoría las familias han decidido que los restos permanezcan en aquel país.

“Sólo 11 nos han solicitado el apoyo porque la mayoría de los fallecidos tienen familias establecidas en Estados Unidos, de las 11 personas que han solicitado el apoyo, sólo 1 que vivía en Oaxaca fue de visita a Estados Unidos y se contagió de Covid”, asentó.

Sin embargo, de acuerdo a lo relatado por familiares de los hermanos Morales de 48 y 39 años que fallecieron en Estados Unidos, el traslado de los cuerpos resulta ser todo un problema.

Ambos murieron en Nueva Jersey con un día de diferencia la primera semana de abril.

Los dos se habían ido de su pueblo cuando eran adolescentes y la familia quería enterrarlos en su natal Santa Catarina Yosonotú.

De acuerdo con el testimonio dado en su momento, después de haber cumplido con las regulaciones estadounidenses y mexicanas, se enfrentaron con varios obstáculos de las autoridades sanitarias de Oaxaca.

Finalmente decidieron cremar los cuerpos y tratar de enviar las cenizas.