¡Queridos amigos! eres lo que creas

Estábamos conectados en una reunión virtual, nos íbamos incorporando paulatinamente a la cita, ya éramos varios, de pronto alguien de los ya conectados nos dice: -"Me acaban de enviar un mensaje amigos... ¡Qué! ¡Un momento, no puede ser! Siento tanto comunicarles que uno de los dos hermanos que son nuestros colegas de Guerrero está enfermo y al parecer es por Covid-19". -"¿Cómo?-, preguntamos al unísono". -¡Sí!, ¿recuerdan a través de los mensajes que

intercambiamos cotidianamente en días anteriores? Uno de los hermanos, el que

más se comunica por este medio, nos comentó que su señor padre había fallecido, de

eso tendrá unos diez días"-.

–"Sí"- le respondimos. Ella continuó: "-Pues bien, toda la familia, amigos y vecinos cercanos fueron al ceremonial que se hace por estos motivos, ¡en uno de esos eventos, varios de la familia se contagiaron del virus! la mayoría se repuso, no así nuestro querido hermano y colega; en este momento se encuentra en terapia intensiva, les pido elevemos una oración por el descanso del alma del papá de nuestro compañero y por el pronto recuperación de nuestro querido amigo"-.

En el momento que escribo apenas hace unos días nuestro amigo se ha ido. Es una sensación sumamente conmovedora y afectivamente fuerte, al grado de las lágrimas, saber que alguien que compartió hasta hace poco, las charlas, las bromas, los recuerdos, las anécdotas, ahora ya no esté con nosotros.

En la ciudad de Puebla, por una enfermedad degenerativa otro compañero también muy querido ha fallecido. Sabemos que la muerte es natural pero no deja de impactarnos tan sensibles pérdidas.

Como lo he dicho antes con relación a este momento crucial de la historia que nos ha tocado vivir no solo en México, sino a nivel mundial; surgen innumerables conjeturas alrededor de este fenómeno llamado pandemia del Covid-19; tal vez siga en nuestra natural duda la especulación de que este sea o no una cuestión inducida, o un raro fenómeno de la naturaleza.

Me permito una reflexión acerca de la muerte; la filosofía budista nos refiere a tres temores permanentes en nuestra existencia: la vejez, la enfermedad y la muerte; a pesar de nuestra preparación, racionalidad, entereza y otras herramientas,  el fenómeno de la muerte y las pérdidas nos conmoverá hasta el fondo de nuestros sentimientos.

Hoy seguramente a todos nos ha tocado lamentar el deceso de seres queridos y cercanos a nosotros. Un sentimiento de solidaridad hacia aquellos que han pasado por tan dura experiencia. Los recordaremos y llevaremos en nuestro corazón

¡queridos amigos!