En cuatro meses han fallecido 683 trabajadores de la salud, reporta Ssa

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Cuatro meses después de que comenzó la epidemia de Covid-19 en México, suman 46 mil 13 los trabajadores de la salud contagiados por el nuevo coronavirus, es decir, 6 mil 981 casos más que los reportados el 23 de junio. Del total de casos acumulados, 8 por ciento (3 mil 761) de las personas infectadas fueron hospitalizadas.

El reporte de la Secretaría de Salud (Ssa) incluye a 234 pacientes intubados, mil 683 reportados graves y mil 834 estables. Se han confirmado 683 defunciones y 23 aún son sospechosas.

En cuanto a los contagios a escala nacional, ayer se reportaron 231 mil 770, con 5 mil 681 nuevas notificaciones frente a las 5 mil 432 de un día antes. El reporte de decesos acumulados también se mantuvo al alza con 741 confirmados en 24 horas, para un total de 28 mil 510 fallecimientos.

Con estas cifras, México se ubica como el sexto país con más decesos por Covid-19, superando a España, de acuerdo con el compendio de datos de la Universidad Johns Hopkins.

En la conferencia vespertina en Palacio Nacional, José Luis Alomía, director general de Epidemiología de la Ssa, informó que de los trabajadores de la salud contagiados con Covid-19, 41 por ciento corresponde a personal de enfermería; 29 a médicos; 2 a laboratoristas, uno a dentistas y 27 por ciento a otros empleados.

Por edad y sexo, explicó que la principal carga de contagios corresponde al grupo de 30 a 44 años, al igual que en población general, pues integra las edades activas. No obstante, destacó que a diferencia de la población en general, en el caso de los profesionales de la salud las mujeres tienen mayor carga por incidencia de casos en relación con los varones.

Al respecto, Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, quien lamentó los más de 46 mil contagios, afirmó que en relación con qué tan rápido ocurren estos eventos en el personal de salud, sí notamos que a lo largo de la epidemia se redujo, se desaceleró la frecuencia, que es mucho menor de lo que era en marzo.

Agregó que entre las razones se incluye garantizar el abasto de equipos de protección; cuidar que no hubiera robo local (de insumos) y entrenar a las personas en protocolos de bioseguridad, pues reconoció que la cultura de ésta en las unidades médicas es una carencia histórica que debe subsanarse.

López-Gatell señaló que en la primera etapa de la epidemia, en la primera quincena de marzo, los equipos de protección personal existían en algunos hospitales, y ciertamente había carencia en otros, pero donde había fueron usados de forma no óptima.

Hubo la expectativa, explicó, de que todos los trabajadores de la salud, independientemente del puesto en que estaban, debían utilizarlos, y había carencia, porque el mercado mundial y nacional estaba muy limitado, y eso llevó a una carencia súbita por un uso inadecuado.