Disfrutó Mariscal buena época de futbol en Oaxaca

Siempre defendió los colores del IEASA de Mayo A

Con ya casi 59 años de edad, Everardo Javier Mariscal Martínez  disfrutó la época de oro del futbol amateur en Oaxaca.

El octavo de la familia compuesta por nueve hermanos: Alberto, Katy, David,  Juan(+), Rolando, Eduardo, Rosario y Magdalena (+). Se casó a los 16 años e ingresó a trabajar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

 

SU INFANCIA

“Tuve una infancia muy bonita, ya que nos íbamos caminando de la casa hasta la escuela Basilio Rojas que fue donde cursamos la primaria, y saliendo de clases siempre nos quedábamos jugando en el atrio del templo de San Agustín, donde casi siempre salía el sacristán y nos corría de ahí, en otras, llegaban nuestras jefas a jalarnos la oreja para que nos fuéramos a la casa”, recuerda emocionado.

Javier nació en la colonia Libertad, para a los 6 años de edad cambia de domicilio a Símbolos Patrios, donde permanece hasta a la fecha.Al ingresar a la secundaria, ésta la cursó sólo un año, ya que después se fue a estudiar la carrera de técnico en electricista.

Ya estando en su centro de labores señala que para poder permanecer con su trabajo le exigieron que tenía que concluir la secundaria, misma que la concluyó en el sistema abierto en Ocotlán de Morelos.

SUS PRIMEROS PASOS EN EL FUTBOL

Los primeros pasos por el futbol los dio en un equipo que su hermano había conjuntado y se llamaba Deportivo Mariscal, que participaba en la ya desaparecida Liga Universitaria.

Posteriormente, conformó el equipo de La Pandilla que participaba en la Liga de Futbol Oaxaca que dirigía Octavio Medina Canseco (+) donde permaneció por espacio de tres años, para luego formar parte del equipo Floresta, para terminar su actuar en esa liga jugando una temporada con el Guadalajara de Xochimilco.

A la vez jugaba los días sábados con el equipo del SUTERM que participaba en la Liga Burócrata, y un año más tarde, brincó a la Mayor A para prestar sus servicios al equipo IEASA.

INGRESA A LA CATEGORÍA DE VETERANOS

El gusanito del futbol siempre estuvo ahí, y fue a los 35 años que comienza su nueva era pero en la categoría veteranos al engrosar las filas del equipo Universidad, equipo al que llegó para convertirse en tricampeón, solo que dejó la defensa tras sufrir operación de rodilla y así convertirse guardavallas.

Su carrera en esta categoría fue corta ya que jugó cuatro años para el Universidad y dos con el equipo de Búhos de Leyes, dejando así al futbol por la paz debido al trabajo que desempeñaba en la Comisión Federal de Electricidad, mismo que lo requería para cubrir también los días sábados.

EL FUTBOL LE DEJÓ MUHOS AMIGOS

“El futbol me dejó una gran satisfacción, pero cosas que nunca voy a olvidar son, como cuando me iban a ver jugar mis nietos, eso no lo voy a cambiar por nada del mundo, además, me llevo muchas amistades a las cuales aprecio mucho”, expresa sin antes dejar escapar un suspiro.

Al preguntarle qué cambios notaba con el futbol actual del que él practicó, dijo que “los tiempos del futbol han cambiado, ahora se ven a los jóvenes más interesados en el dinero que en esforzarse por demostrar sus cualidades en el terreno de juego, y ya no los veo jugando por amor a la camiseta como lo hicimos nosotros.

“En mi época estaba primero ese deseo por jugar y segundo, ansiabas que te dieran una oportunidad para demostrar tus cualidades y hacerte de una posición; el dinero pasaba a segundo término, ya que antes estaba el jugar por la amistad, por mostrar tu orgullo y hacer sentir tu carácter dentro del terreno de juego, por lo que considero que ya se han perdido los valores en la juventud actual”, lamenta.

Antes no había tanta técnica como ahora, pero el futbol de antes era mucho más elegante, se veía más vistoso y todos jalaban al parejo.

Hoy, los muchachos tienen mucho más técnica, pero desarrollan un juego a base de pelotazos que dejan mucho qué desear, finalizó diciendo uno de los más recios defensores que dejó huella de la Mayor A”, finaliza diciendo Mariscal Martínez.