¡Vuelven los ambulantes! Termina el confinamiento para el comercio informal

La falta de ingresos y apoyos no les dejó otra opción

Aunque la contingencia epidemiológica por coronavirus (COVID-19) en Oaxaca no ha hecho más que recrudecerse y aumentar el número de decesos, muchos de los sectores de la sociedad afectados comienzan a retomar sus actividades, a pesar de que el riesgo de contagio está latente.

Uno de esos sectores, quizá el principal y más grande al menos en la capital y la zona conurbada, es el comercio, golpeado fuertemente desde el pasado mes de marzo por la pandemia y las restricciones sanitarias de ‘quédate en casa’ y ‘sana distancia’, sobre todo por la primera.

La medida llevó a que las autoridades prohibieran las aglomeraciones masivas de personas en cualquier lugar, al cierre de establecimientos, al confinamiento social y a la suspensión de actividades consideradas no esenciales, entre ellas, por supuesto, el comercio ambulante.

Tres meses vacías

Las calles de la capital y de los municipios conurbados lucieron vacías al menos durante tres meses; sin embargo, la necesidad de trabajar para generar ingresos, ha comenzado en días recientes a mover a quienes viven al día y necesitan de las ventas para sobrevivir.

Por supuesto, de este conflicto surgen opiniones divididas, pues mientras unos claman porque todos se queden en casa, otros aseguran que si se someten a confinamiento, morirán de hambre.

“Ya ahorita ya es necesario, ya tenemos que nosotros salir y buscar el pan porque ya fueron tres meses de no vender, no trabajar o medio trabajar y mira, la situación no está como para seguir dejando ir el dinero. Además, pues somos de los muchos, porque seguro somos muchos a los que no ayudó el gobierno”, dijo la señora Alma, quien tras casi tres meses de operar a puerta cerrada o con servicio solo a domicilio y para llevar, reinstaló su puesto de garnachas istmeñas.

La gente de a poco comienza a llegar para comprar lo que doña Alma vende, sin embargo, ella es consciente de la situación y prefiere evitar alguna sanción. “Les pido por favor que no se amontonen, que se formen y les doy gel antibacterial… ¿qué más puedo hacer? Y es más que nada para evitar que se quejen (los vecinos de la zona)”, comentó.

En la misma frecuencia se encuentra Liz, propietaria de un puesto de ropa y que padeció este tiempo de pandemia, debido a que las pocas ventas que hizo fueron a través de redes sociales. El resto de tiempo lo usó para reparar, organizar su mercancía y promocionarla. Las ventas, dice, estuvieron por los suelos.

“Pues poco a poco otra vez vamos a tratar de recuperarnos, la verdad sí se puso muy feo con esto del coronavirus y más porque pues ahora sí que nos quitaron de la calle, no nos permitían vender y pues ni modo, a buscarle por otro lado. Gracias a Dios en el face, pues salieron algunas cosas, pero no es lo mismo que estar en donde la gente ya te conoce”, afirmó.

Sobre las personas que se quejan de que los comerciantes comiencen a salir nuevamente a las calles, da su opinión. “A lo mejor ellos no tienen necesidad como uno, pero pues que respeten. O si ellos nos van a ayudar con comida y dinero para nuestros gastos, adelante, no salimos”, mencionó.

Los que sí se cuidan

Del otro lado de la opinión se encuentran algunos ciudadanos inconformes que llaman a no salir, a seguir en casa y a que no se instalen negocios que puedan propiciar la formación de aglomeraciones masivas de gente. Su molestia es evidente.

“No se les pide gran cosa, pero pues sí, por culpa de ellos se puede ir a la basura todo lo que los que sí nos hemos mantenido en casa y hemos respetado, hemos logrado. Ahorita instalar un tianguis o dejar que los puestos otra vez se pongan es un riesgo pero ve, ya otra vez las calles llenas de ambulantes. No se vale, no piensan”, dijo Eduardo, ciudadano oaxaqueño.

En el mismo sentido, también hay quienes entienden la situación y la necesidad de los ambulantes para ‘romper’ con las reglas que favorecen el bien común. Sin embargo, pese a comprender, no justifican las acciones.

“Claro que hay necesidad, todos tenemos necesidad, debemos salir a trabajar, a hacer el súper, el mandado… pero esto no creo que sea tan necesario, hay puestos que, sin ofender, pues no venden nada en todo el día y solo están ahí por ocupar un espacio o porque no les quiten su espacio los líderes. Pero ni modo, hay que aguantar y seguirnos cuidando”, argumentó José Luis.

Cabe señalar que la entidad aún se mantiene en semáforo rojo dentro de las estadísticas de las autoridades sanitarias a nivel nacional, por lo que el riesgo de contagio aún es alto.

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meses han pasado desde que comenzó la etapa más aguda de la pandemia