Ismerai Betanzos se suma a la lista de oaxaqueñas que aspiran a dirigir Conapred

Ubicada dentro de los perfiles de mujeres indígenas que aspiran a dirigir el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), Ismerai Betanzos originaria de La Venta, localidad zapoteca ubicada en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, lo afirma claro y fuerte: No sólo en el Conapred, las mujeres indígenas estamos preparadas para estar el frente dentro de cualquier esfera pública”.

Ella es licenciada en derecho egresada del Centro Universitario de Salina Cruz, extensión Juchitán. El inicio de su carrera profesional coincidió con la llegada de los proyectos eólicos. Invitada por la empresa grupo empresarial francés Électricité de France, quien se interesó en ella a partir de una asamblea comunitaria en donde se discutió la realización de los contratos, participó en los trabajos de contratación en La Mata y en la Ventosa.

Su inquietud académica y de incidir en otros ámbitos la llevaron a la Ciudad de México en 2006 en donde estudió dos diplomados y una maestría que la llevaron a incursionar en el servicio público, perfil que abona y diversifica el abanico de mujeres propuestas por el Frente Plural de Mujeres Indígenas para estar al frente del Conapred.

“El Frente es un ejercicio para mostrar que, así como habemos distintos pueblos indígenas en el país y en esta diversidad, también habemos diversidades de perfiles. Hay muchas mujeres en la sociedad civil empujando estos procesos, hay muchas que están en la academia, cultura, periodismo, en el servicio público también habemos mujeres indígenas que estamos empujando las agendas de visibilizar las barreras que impiden el pleno acceso a los derechos de las personas indígenas, particularmente el de algunos grupos como el de mujeres, niñas, niños, jóvenes”, expresó.

Ismerai Betanzos cuenta con diplomado en Dirección Estratégica en el Servicio Público, así como dos maestrías, una en Derecho Político y Administración Pública y otra en Administración Pública, además de estar en proceso de doctorado en la misma especialidad.

También ha tenido participación internacional como representante del Estado Mexicano, en la Comisión Interamericana, Corte Interamericana en San José Costa Rica, en las Naciones Unidas en el mecanismo de pueblos indígenas, por citar algunos.

Si bien -indicó- que abrir la puerta del Conapred a mujeres indígenas es una acción afirmativa, “es sólo una gota de agua en el mar, hay más de 20 dependencias, más los órganos desconcentrados, más los organismos descentralizados por cuanto hace al ejecutivo. Tenemos órganos constitucionalmente autónomos, dependencias en materia energética, órganos reguladores que se crearon con la ley energética, de energía en general; tenemos otros dos poderes: el Judicial en donde hay un alto racismo judicial, también está el tribunal electoral y el legislativo”, expuso.

En este expuso que hay una cuenta pendiente con el legislativo que desde 2005 cuando se da la primera distritación después de la reforma constitucional de 2001 “distritaciones van y distritaciones vienen y no ha habido 28 diputados y diputadas indígenas, si bajamos a los
estados ahí es otro reto”, manifestó. Y fue más allá al indicar que la presencia de las mujeres indígenas debe ir hacia lo local, tanto en los estados y municipios, “pues entre más bajas, más se pulverizan los derechos”.

En un país en donde la discriminación es sumamente alta, la capacidad y conocimientos de Ismerai han sido puesto en duda por el simple hecho de portar trajes regionales y en un caso fue atacada bajo el argumento de que las personas indígenas viven de los impuestos.

“En una ocasión, al impartir un curso una persona me preguntó con sorpresa ¿y tú nos vas a dar el curso?, ¿tú tienes capacidad para darnos el curso?”, lo anterior por portar su vestimenta del Istmo.

En otra ocasión -recordó- estando en una reunión una persona con alto nivel académico hizo una pausa para preguntarle por qué se refería a los indígenas como ella fuera indígena.

“Por que yo soy indígena, le contesté. Usted no puede ser indígena Ismerai, usted es muy estudiada y las mujeres indígenas están en la banqueta vendiendo sus artesanías”.

Lamentablemente -señaló- las mujeres indígenas siguen siendo vistas como vendedoras ambulantes o en las labores en el hogar, estereotipo reforzado por la película Roma.