"Es horrible ver a la gente morir", dice el beisbolista y camillero Freddy Jiménez

Narra su lucha contra el COVID-19

Fredy Jiménez Laureano habla con voz entrecortada. Aprieta los puños y sus ojos enrojecen. “Es horrible ver morir personas y es triste que sus familiares no se despidan”.

Es camillero en el Hospital Regional Presidente Juárez del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y ha metido a decenas de personas en bolsas negras.

“Entrar a un hospital (público o privado) es como llegar a la muerte, porque muy pocos salen con vida”, asegura en charla con Xtremo-NOTICIAS.

Toma aire y asegura que el área de COVID-19 del ISSSTE está saturada. Cuenta con 30 camas y no se vacía, es más, hay gente que es canalizada a otros lugares para su atención.

Pimentoso para jugar beisbol, el deporte que practica desde los seis años de edad, hoy su partido más difícil es contra el COVID-19, un virus que ha puesto al mundo en “tres y dos”. 

Cuando un paciente llega al hospital –comenta— el doctor decide si es internado. Es la última vez que sus familiares tienen contacto físico.

Son los trabajadores sociales quienes tienen comunicación con los familiares del paciente. Unos mejoran, los menos; la mayoría, termina en bolsas negras.

Los pacientes pueden estar de uno a quince días, pero “muy pocos salen con vida”.

Fredy Jiménez –bateador oportuno y pitcher efectivo— agrega que la función del camillero es entrar por el cadáver y meterlo en una bolsa negra que sellan herméticamente.

Después, llega el servicio funerario que coloca el cuerpo en la caja, lo empaqueta y va directo al crematorio.

“No vuelven a ver a su familiar, solamente les entregan cenizas”, lamenta mientras mueve la cabeza y cierra los ojos.

“Vivimos una situación difícil, como de película. En una semana me tocó ver fallecer a más de 20 personas”, lamenta Fredy, y apunta: “En mi vida imaginé que vería a tantos muertos”. 

VIVIR CON MIEDO

“Claro que vivimos con miedo, sobre todo porque podemos contagiar a nuestra familia. Tengo hijos, padres, hermanos, amigos y no quiero que les pase nada”, expresa.

Fredy trabaja de lunes a viernes de siete de la mañana a una y media de la tarde, pero no todas las semanas le toca el área de COVID-19.

“Somos siete camilleros en el turno de la mañana y nos rotamos por semana para entrar al área de aislamiento”, indica el beisbolista.

Explica que cuando llega a su trabajo, ya tienen preparado su equipo que consta de botas, gorro, uniforme quirúrgico, bata, gogles, careta y cubrebocas N95.

Una vez “disfrazado” una persona revisa que no quede ningún hueco por donde pueda entrar el virus.

Ya con el traje –apunta— entras al área y no puedes ir al baño, no puedes rascarte. Hay que aguantar el calor y el sudor. Inclusive, algunos compañeros se han sentido mal, otros se han desmayado, porque no es fácil sentir que te ahogas. Esto es nuevo para nosotros.

Pero es un sacrificio del que no escatimamos, porque mi seguridad es el bienestar de mis familiares. 

Sí le podemos ganar, pero…

El beisbol es la manera que rige su vida. Desde los seis años practica este deporte. Inició con el equipo Gallos de Montajes, que dirigía Salvador Luna Osorio.

Este deporte le ha permitido hacer amigos, pero sobre todo, regir su vida con disciplina y pasión.

Por ello, Fredy simula un partido de beisbol en la lucha contra el coronavirus.

Es como una final a ganar dos de tres juegos. Estamos empatados a un juego, y  se disputa el tercer encuentro.

Es la quinta entrada y los jugadores ya están cansados. No queda mucho pitcheo y un error o acierto puede provocar la victoria. Es más, si la serie se pudiera reanudar otro día, sería excelente.

“El beisbol y la lucha contra el COVID-19 es de paciencia, de hacer caso al mánager para que la jugada salga perfecta y ganemos el encuentro”, platica y pide a los oaxaqueños quedarse en casa, alimentarse sanamente, lavarse las manos y atender las indicaciones de las personas de Salud.

Sin embargo, dejó en claro que “los oaxaqueños somos desobedientes y eso puede alargar el encuentro y tener más bajas”.

Jiménez Laureano, hijo de José Alfredo Jiménez, conocido como Winfield por su parecido con el jugador de grandes ligas, también ha militado con equipos como Gigantes de Ixcotel, Incosur, Charros y Bella Época, entre otros.

Además, en su etapa en la Liga de Beisbol Infantil y Juvenil Monte Albán formó parte de cuatro selecciones que participaron en competencias nacionales.

Y como trabajador del ISSSTE, el año pasado formó una selección que participó en el certamen nacional de trabajadores que se realizó en Tabasco. 

“Joven, ya me quiero ir”

En el hospital del ISSSTE son 30 camas en el área de covonavirus, Algunos pacientes están intubados, otros tienen respirador y los menos están conscientes.

Fredy platica que entrar al área de COVID-19 es respirar miedo, oler muerte y los pacientes lo perciben.

En una cama estaba un señor y le pidió a Fredy que se le acerca.

“Joven, joven, qué día es hoy…”, pregunta el señor.

Fredy, responde: “Es jueves”.

“Ya me quiero ir, tengo una semana y ya me desesperé, no quiero morir como los demás”, suplica el sujeto con lágrimas en los ojos y dificultad para respirar.

“Tranquilo, tranquilo, falta poco”, le responde Fredy.

Son momentos que te marcan, que nunca se te olvidan y que te hacen valorar la salud, la familia, los amigos… la vida.

Esta semana, Fredy está en casa, pero se acerca el momento de volver a la batalla contra este virus que ha puesto en jaque a la humanidad.