Hilario Jiménez Aquino dio brillo al atletismo de Oaxaca

“El deporte me ha dado todo lo que hoy disfruto y gozo”, expone Jesús Hilario Jiménez Aquino, en charla con Xtremo-NOTICIAS.

La actividad deportiva le permitió mantener la mente enfocada en cosas positivas como la conclusión de su carrera como la licenciatura en Arquitectura.

El hijo de Fortino Jiménez Palacios y Flora Luisa Aquino Mejía fue el séptimo ocho hermanos entre los que se encuentran Oscar, Eduardo, Leticia, José Manuel, Ariadna Marco Antonio y Gerardo, señala provenir de una familia de escasos recursos, que arrendó en la colonia Azucenas que se ubica abajo del auditorio Guelaguetza, a un costado de las escaleras del Fortín.

Jesús Hilario retrocede el tiempo: “Estudié la primaria en la escuela Abraham Castellanos, donde solo participé en el grupo de coro y a divertirme con juegos lúdicos”.

La secundaria la cursó en la 85, siendo ahí donde incursiona a los talleres de danza, y el bachillerato lo estudia en la preparatoria número 6 de la UABJO de 1979 a 1982, probó las artes marciales y la gimnasia.

Fue hasta el tercer año que se encontraba inmerso en la gimnasia, que le sucedió algo muy curioso, cuando en un fin de semana estando en su casa vio llegar a sus hermanos José Manuel y Eduardo cargando los trofeos que habían ganado en las carreras.

Ello le comenzó a taladrar en el cerebro, pues en la gimnasia no había conseguido nada más que elasticidad, para decidir en el año de 1982 probar suerte en el deporte que la mayoría de sus hermanos practicaban, el atletismo.

Posteriormente, ingresa a la Facultad de Arquitectura 5 de Mayo, donde comienza su carrera como atleta y donde empezaría a saborear las mieles del triunfo.

“En mi periodo como universitario fue tanto el amor por el atletismo que hasta entonces no me había llamado la atención, que ya no lo dejé y empecé a entrenarme, aprendiendo además a sobrellevar el deporte con mis estudios”, recuerda el ahora flamante arquitecto.

ÉPOCA DE ORO DEL ATLETISMO EN OAXACA

Cuando inicia en el deporte pedestre, señala haberle tocado practicarlo en la época de oro del atletismo oaxaqueño, ya que en esa época tenía tal fuerza al saberse de atletas mucho más preparados, sustentando su afirmación debido a los “tiempazos” que muchos aún siguen vigentes.

“Me acuerdo que  mi hermano José Manuel, quien logró imponer todos los récords, tanto en pruebas de medio fondo y de fondo, tanto en pista como en ruta, hoy difícilmente alguien lo puede hacer, por el simple hecho que ahora ya se especializan en sólo una distancia.

“Hoy en día, quien domina la pista no domina la ruta y viceversa, sin embargo, mi hermano fue un monstruo de ello al manejar ambas, y hasta la fecha quedan algunas marcas vigentes”, explica entre risas.

“En un medio maratón mi mejor tiempo fue de 1 hora con 7 segundos, y no gané ninguno, hoy en día ganan los medios maratones con tiempos de 1:10’’ o 1 hora 11 minutos, cuando en los 80, José Manuel los ganaba con una hora dos minutos, por ello simplemente no hay comparación con el atletismo de hoy en día”, especifica Hilario.

ENTRA A LA FACETA DE PROMOTOR

Es en la década de los 90’, al trasladarse por cuestiones de trabajo a Huatulco, comienza su faceta de promotor por lo que decide correr su último maratón Benito Juárez donde registró tiempo de 2 horas 25 minutos, siendo así como en 1993 marca su retiro como atleta de alto rendimiento.

“Estando en el ocaso de mi carrera deportiva de alto rendimiento, quedo a cargo del Club Atlético que mi hermano José Manuel había creado en 1989, para ahí convertirme en entrenador, cargo que mantuve hasta el2005, donde la filosofía que manejaba el club era Cuna de Campeones.

“Ahí desfilaron una pléyade de atletas que brillaron en su tiempo, como Arnulfo Morales Luna y mi hermano Marco Antonio, quienes son ahora los responsables de mantener el Club José Manuel Aquino.

AGRADECIDO CON EL ATLETISMO

“El atletismo me dejó amistades, una gran familia atlética, una esposa y tres hijas, además de haberme dejado una gran enseñanza un deporte que es noble, que se puede practicar en cualquier lugar”, comenta.

Me siento realizado al haberme cambiado la vida para bien, y uno de los grandes pasos que me enseñó a dar fue cuando decidí casarme, siendo ello un 20 de noviembre de 1993, al unir mi vida en matrimonio con la madre de mis tres hijas, Esther Espinoza Reyes.

“Creo que he cumplido gran parte de mis objetivos, y sobre todo el contar con tres exitosas hijas como Ana Laura, de 26 años, quien es médico general egresada de la URSE, mi hija Lisandra, de 24 años, quien es fisioterapeuta egresada de la de la Universidad La Salle, y la más pequeña de 20 años de edad, María de Jesús, quien se encuentra cursando el segundo año Ingeniería Civil en la Universidad La Salle”, finaliza diciendo Jesús Hilario Jiménez.