Catarino Zárate Salinas: la magia de convertir la enseñanza en arte

Adentrarnos en la obra de este gran artista visual, es llegar a un lugar estéticamente placentero, filosóficamente significativo y personalmente expresivo, con un poder especial para evocar y transmitir un espíritu particular a quienes entran en contacto con esta obra simbólica y primordial que juega con las figuras geométricas y los símbolos, como el centro de la visión del mundo y de la vida cotidiana.

Conocí a este personaje una tarde que sin pretensiones llegó con su cuadro bajo el brazo a donarlo para el medicamento de un niño con cáncer, sencillo como son los grandes, maestro de una comunidad indígena, alejada, donde no solo enseña conocimientos, sino también arte. 

Y así comenzó la entrevista…

Nació en Santa Catarina Juquila, un lugar místico, lleno de magia y color, ubicada en la Sierra Sur del estado de Oaxaca, en la región Chatina, donde se venera una Virgen, lugar muy visitado por feligreses de toda la república.

Su acercamiento al mundo del arte fue a través de los libros de texto; la primera vez que vio las reproducciones de las pinturas rupestres, de los pintores primitivos, se sintió identificado; de niño pintaba con tierra colorada con agua, que utilizaba como pintura; dibujaba con carbón de leña y pinceles de ramas de ocote y era una enorme diversión hacerlo; esos fueron sus primeros y más apreciados juguetes a su corta edad.

Posteriormente estudió dibujo y pintura en el “Instituto Maurer” en la Ciudad de México, también tomó talleres en la Casa de la Cultura Oaxaqueña; en el taller de Artes Plásticas “Rufino Tamayo” de la ciudad de Oaxaca tomó talleres de dibujo, pintura, escultura y grabado, asistió al taller Semanarte con los maestros Ixrael Montes y Tomás Pineda Matus, tomó un diplomado “Enseñando a través de las artes”.

Catarino Zárate es profesor de Educación Indígena y artista plástico; después de asistir al taller Rufino Tamayo, comprendió que era muy complicado tener que ejercer como maestro y artista plástico, hay que pintar por las noches y fines de semana, luego en vacaciones, olvidando la vida recreativa; por otro lado, las galerías lo rechazaban por no tener disponibilidad de tiempo completo, con las políticas de escuelas de calidad.

Me comenta que perdió dos grandes oportunidades de ir al extranjero, porque los directores no le autorizan el permiso para ausentarse, entonces se desilusionó de la pintura y decidió abandonarla; por un tiempo se dedicó a la docencia y el resto del tiempo a trabajar con una camioneta de servicio público transporte y carga ligera.

Pero un día encontró a su maestro Juan Alcázar, cuando era director del Museo de pintores de Oaxaca y le dijo, hagas lo que hagas y pase  lo que pase, jamás dejes de pintar; él lo apoyó para entrar a las exposiciones colectivas, desde entones sigue pintando todos los días, así fue que con ese entusiasmo renovado asistió a un diplomado de emprendedores, conociendo  a una pintora que le presentó a Vicente Mesinas, quien lo invitó a su taller a  pintar, asistía todos los fines de semana, en vacaciones y después a exponer en el espacio de la Galería 910.

En sus inicios visitaba a los maestros Rodolfo Morales y a Francisco Toledo, de quienes recuerda sus consejos. En su paso por el taller Rufino Tamayo, tomó clases de óleo, y el manejo de las tierras y arenas, que le fue tan útil en el taller del maestro Juan Alcázar quien fue su mentor por un tiempo.

Como maestro de educación indígena ha impartido talleres a niños indígenas de la región Chatina y a los niños con autismo de preescolar y primaria en la ciudad de Oaxaca.

Los pintores que han influido en su vida son: Pablo Picasso, Constantin Brancusi, Jackson Pollock, Rufino Tamayo, Francisco Toledo, Elmar Rojas y Sergio Hernández.

Su trabajo pictórico se ha desarrollado con un impulso espiritual de Dios y con el impulso del trabajo en los talleres de artes plásticas a los que ha asistido, ha expuesto en Puerto Escondido, en Galería 910, Espacio de Arte y Espacio Copal de la ciudad de Oaxaca, así como en diversas exposiciones colectivas e individuales.

Al definir su estilo en la pintura, nos dice es un estilo figurativo geométrico percepcionista, retoma el triángulo de la Virgen de Juquila, el círculo del astro rey, el sol y la luna, el cuadrado y el rectángulo de los adobes y ladrillos de su tierra de fe, Santa Catarina Juquila. 

Con su pintura busca mostrar al mundo sus ideas, sentimientos, metáforas, creatividad y colorido, Leonardo Davinci, consideraba más intelectual la pintura que la escultura y retomando su influencia prefirió la pintura, la frase que escribió  y sigue “minimiza tus ideas, pero proyéctalas en grande”; su reto es mostrar al mundo lo que hace, con el apoyo de promotores de arte, sin que lo menosprecien por ser indígena.

Y así nos despedimos de este este gran artista plástico para que retorne a su comunidad, a enseñar a las nuevas generaciones que el arte no solo se hace con las manos, sino que es parte del esfuerzo, de la creatividad y del alma.

Gracias, maestro Catarino, porque con sus bastidores y sus pinceles, lleva las herramientas que alimentan el corazón.