Innova Olegario Hernández, en tiempos de pandemia

El maestro Olegario Hernández, reconocido grabador costeño cuya experiencia en el tallado de jícaras ha marcado un parteaguas en el ámbito del grabado, enfrenta la pandemia con una original propuesta que se materializa en joyería. 

Conocido por llevar la técnica del labrado de jícara a distintas superficies, como la litografía y el grabado, el artista originario de Pinotepa de Don Luis trabaja, en estos días, en su taller en Cuilápam de Guerrero. 

Los cimientos y experiencia que le ha dado su temprana formación en el tallado de jícara, lo ha llevado a convertirla en un verdadero arte. En tiempos en los que muchos creadores se han enfrentado a la necesidad de reinventarse para poder seguir teniendo ingresos, él se sostiene haciendo joyería. 

En entrevista, a quien han llamado ‘Señor Jícara’ comparte que desarrolló esta nueva propuesta que parte de plasmar en la jícara a la fauna y flora de su pueblo, esas aves, reptiles y felinos, así como crear tramas que constan de grecas que se repiten como una suerte de mandalas. 

Con gubia en mano, él reinventó esta técnica para que cualquiera pueda portarla, ya sea en aretes o en collares. De la jícara a la joyería, es una de las adaptaciones a las que ha dado espacio y energía, en pleno confinamiento. 

Estas piezas son la prueba de la nobleza y destreza de su arte, para el cual es preciso recordar cómo se inició en esta vertiente del grabado. Él  aprendió la talla de la jícara desde muy temprana edad. Actualmente, su obra se distingue por integrar iconografía de animales que conforman la fauna de la Costa oaxaqueña.

En los vericuetos de la vida, el grabador da cuenta de, entre los surcos de su obra, una historia de superación que, desde muy pequeño, lo movió a aprender a tallar el fruto proveniente del árbol del mismo nombre que crece en su región. 

“Sí, comencé a montar piezas pequeñas. Tallo las jícaras, las recorto, lamino la plata y hago el alambre y monto. Ha funcionado muy bien, creo que es accesible el precio. Me siento contento de estar creando algo bonito a pesar de estos tiempos difíciles para todos. Es mi manera de subsistir, porque tenía otros planes, como abrir mi taller al público, pero se vino lo de la pandemia y tuve que reinventarme”, comentó.

Sensible a otras necesidades, Olegario Hernández hace gala de su generosidad y decidió apoyar a una de sus amigas con dos litografías, para el tratamiento de una persona con cáncer. Así es como enfrenta esta pandemia y aprovecha el confinamiento. Además de sus aretes y collares, también elabora esculturas en madera, con la misma técnica que lo ha llevado a otras latitudes. 

El grabador constantemente piensa en compartir sus saberes; por ello, antes del confinamiento impartía talleres donde se lo pidieran, porque cree que la difusión de sus conocimientos les permitirá a las nuevas generaciones aprender de esta tradición ancestral y dejar un legado para la cultura de su estado. 

Los interesados en adquirir estas piezas pueden contactarlo a través de su cuenta de Olegario Hernández Obras, donde también podrán conocer la innovación que ha hecho evolucionar su técnica y su arte.