Guerrera, ejemplo de amor a la vida

Eres lo que creas
Carina PérezCarina Pérez

Disfrutan día a día el valor de estar vivos, de poder sentir la presencia de sus seres amados.

Eres una mujer que cree en los milagros de cada día, sabes escuchar con atención, tus palabras siempre están nutridas de ternura, en tu mirada uno encuentra paz continua, gestas la vida en cada paso que das, sabes que cada instante es una oportunidad de tocar a Dios, oras con fe, con esperanza con la profunda certeza de ser escuchada.

Tú eres un ejemplo constante de que el ser humano este hecho de voluntad, de amor, de valentía porque estas virtudes han sido tus más fieles aliados en la lucha diaria. Conviertes tu casa en tu templo sagrado en donde acuden con alegría tus hijos para cobijarse en tu regazo, ellos saben que en ti hay un gran tesoro que la divinidad les ha dado como un gran regalo.

En tu historia primera hubo dolor, carencias, ausencias, tristezas, pero al paso de tiempo, esta parte oscura se convirtió en luz, en belleza, en armonía; porque tu decidiste no ser siempre la niña dolida, sino la mujer guerrera, la que lucha todos los días por sus sueños y al mismo tiempo que renacías tú, prodigabas acompañamiento amoroso a los demás.

Pero la gran prueba de fortaleza la tuviste hace algunos años, cuando apareció esa enfermedad tan rara que hace que tu cuerpo pierda estabilidad, tu voluntad no puede controlar esos movimientos. En mi impotencia por no saber cómo ayudarte, sufría al verte, pero tú me sigues enseñando que la adversidad es para enfrentarse y aprender de ella y es cuando mi admiración por ti, rebasa mis miedos y mi dolor.

Es cierto, el Parkinson atrapo tu cuerpo, pero tu alma sigue libre, el amor se recrea en los jardines de tu bondad, la alegría se sigue manifestando en tu bello rostro, tus brazos sostienen con firme ternura a tu pequeña nieta, eres guía para tus hijos, inspiración para tu familia, eres la verdad palpitante, de que no hay imposibles cuando se tiene muy claro que es lo que uno quiere. Pero sobre todo eres mi hermana, mi madre, mi guía, mi gran motivo para seguir construyendo día a día caminos de realización, tomo de tu sabiduría el néctar para endulzar mis días.

Este es un pequeño homenaje, reconocimiento y admiración para todas las personas que a diario luchan, enfrentado alguna enfermedad degenerativa, la aceptan y aprende de ella todos los días, su optimismo está presente, valoran la vida en una dimensión grande, se entregan a plasmar sus sueños con amor.

Es cierto el dolor está ahí siempre, amenazante, limitando o dificultando la expresión física, pero cuando el alma es tan grande, se sobrepone a esta barrera y avanza con fe el camino que les ha sido marcado. Disfrutan día a día el valor de estar vivos, de poder sentir la presencia de sus seres amados, su sabia intuición les dice que para vivir su enfermedad, el primer medicamento es su actitud positiva y el enfermo mismo es el responsable de administrársela… ¡Gracias por tan gran ejemplo de amor a la vida!

 

"Este es un pequeño homenaje, reconocimiento y admiración para todas las personas que a diario luchan, enfrentado alguna enfermedad degenerativa, la aceptan y aprende de ella todos los días".

"Su optimismo está presente, valoran la vida en una dimensión grande, se entregan a plasmar sus sueños con amor".