El artista mexicano Jassiel Martí y su resiliencia en el arte

PERSONAJES, LUGARES, CASOS Y COSAS DE OAXACA

Los seres humanos necesitamos imágenes que nos den una percepción auténtica de las profundidades arquetípicas de nuestra experiencia vital, de esas que nos sumergen en el hechizo profundo que sustenta la experiencia humana; por ese motivo, la entrevista con este joven y talentoso artista plástico Jassiel Martí.

-¿Cómo fue tu infancia, Jassiel?

-Nací en la Ciudad de México, en la colonia Santa María la Ribera, hijo mayor de los dos que tuvieron mis padres, dicho nacimiento por principio no fue común, debido a múltiples complicaciones en mi madre, una mujer joven y bonita que venía de una ranchería llamada Puentecillas, en el Estado de México; faltando una semana para cumplir los siete meses y debido a dichas complicaciones, adelantan el parto y tras una hora de incubación, me declaran listo para regresar a nuestro lugar de origen, que en ese momento era un pueblo pequeño llamado Polotitlán, ubicado al Norte del Estado de México.

Mi padre es oriundo de la sierra oaxaqueña, de una población llamada Infiernillo, la cual creí que tomaba el nombre por sus leyendas fantasmales, y aunque de profesión es profesor, su mundo era la música y la pintura, y mi madre la poesía; estas influencias primarias fueron alentadoras para mi parte creativa.

Los primeros trazos

Recuerdo mis primeros años entre ríos, mucha naturaleza, una casa pequeña y caminatas por los maizales; cuenta mi mamá que cuando se iba a lavar al río, me sentaba a un lado, y ahí me quedaba quieto. Así pasé esa etapa como muchos que tienen la fortuna de vivir en un pueblo, brincando en la tierra, raspándose las rodillas, jugando hasta tarde.

Para mantenerme tranquilo, mi mamá me ponía a leer algún cuento o a hacer ejercicios de escritura, pero mis manos se pasaban de un renglón a otro y empezaba a hacer mis intentos por dibujar objetos de la casa en tamaño diminuto, esos fueron mis primeros trazos.

-¿Y qué pasó después, cuando entraste a la adolescencia?

-Los verdaderos amigos llegaron en el segundo año de secundaria, y me encontré con los dos personajes que hasta la fecha siguen siendo parte de mi camino; el primero fue una partida de ajedrez y el otro un debate respecto a los dinosaurios en la clase de Historia; nunca pensé que en la batalla encontraría a los dos mejores personajes de mis también primeras historias; había un poder en estas imágenes, el poder de la libre expresión, era como tener una arma o una herramienta para forjar impacto con las cuales mis anécdotas se convirtieron en críticas sociales, un diálogo inteligente que podía atravesar el ligero cristal de la susceptibilidad y la hipocresía que envuelve nuestra sociedad.

Ponía en práctica todo lo que sabía, pero siempre buscaba más formas de hacer  las cosas. Un lápiz, un bolígrafo, colores desgastados, cualquier cosa era en sí material importante para plasmar lo que mi mente trabajaba en el hemisferio onírico y sobre la mesa de la sala nos sentábamos la inspiración y yo a plasmar por horas y horas ese diálogo tan íntimo que existe entre lo que se platica con el universo.

Estaba decidido a entregarme a las artes plásticas, completamente seguro que ese era mi sendero, hablé con mis padres, los cuales como es natural, tratan de persuadirme pero no lo lograron; tenía 15 años cuando participo en la primera revista como caricaturista, después me uno a un foro llamado foro de oradores José Muñoz Cota y de ahí soy nombrado secretario de prensa; expongo por primera vez en la semana de Atlacomulco y en la universidad IUEM, diseño los logotipos de los talleres de oratoria, expongo para el evento conmemorativo del 2 de octubre; trabajo como locutor en una radio comunitaria al mismo tiempo que escribo para la revista Palabras, ideas e imágenes.

El renacimiento

-Y después, ¿la resiliencia?

-Era muy joven y rebelde, ya me había intentado escapar de casa algunas veces anteriores; esta vez había sido para no regresar y mi contacto con el alcohol había llegado a mis 18 años, sumando a esto había formado un grupo de rock experimental, con el cual pasábamos las noches de casa en casa bebiendo hasta el amanecer, discutiendo temas sociales, ensayando nuestras composiciones y fumándonos la vida.

La nocturna era mi novia y como no era celosa, bailábamos en todas partes, pero una mujer de carne y hueso me divorció de ella; en un abrir y cerrar de ojos éramos dos en un solo camino, nunca pensé amar a alguien más que al arte, pero llegó a este mundo mi hijo, un morenito de ojos ovalados por el cual perdí la cordura y de ahí pasaron cinco años…

Para el quinto año nuevamente me enfrentó a mí, la relación decaía era, un zeppelín en picada, entonces pensé ¿en qué parte de mi vida esto se convirtió en mi plan?; había intentado vivir una vida que no era mía, un sueño que nunca tuve me levantó nuevamente y pinto sobre las mantas los diálogos de mi dolor, por lo que al partir de los nuevos comienzos y del renacimiento entre el fuego, así me incorporo con una mano la derrota y otra abierta.

-Y a partir de ahí, ¿qué sucede?

-En ese justo momento, que parece que la soledad llega sin invitación, llegan los amigos, mis compañeros de vecindad me ofrecen solidaridad y desde entonces he participado  en la exposición colectiva “Le campane” 2017 Oaxaca, exposición del centro del zócalo kiosco en Oaxaca, exposición colectiva para el café café  en el 2018, exposición colectiva “Movimiento 11” exposición colectiva en la galería Código Tonal Mal de amores 2018, exposición colectiva en Tlalixtac de Cabrera Oaxaca 2018, participación con obra de acuarela colectivo nacional Raúl Torres Aguilar 2019, nota para el periódico Noticias Voz e Imagen de Oaxaca 2019, exposición virtual 10 de mayo 2020, Mujer madre naturaleza 1000 artistas visuales, exposición colectiva Casa de la Cultura 2020, director creativo carro alegórico escuela Henry Ford 212 Atlacomulco, ganando el primer lugar exposición on line Rompiendo fronteras 2020, Movimiento de arte emergente, por mencionar algunas.

 

"Y aquí estoy, presente con mi cabeza en el cielo y mis manos en la tierra, siendo no menos que yo mismo en el camino y hasta el fin".