Los grandes desafíos para garantizar la protección de la vida marina

El 2020 es un año clave para los océanos. En ellos se encuentra el 95% de la vida del planeta, son los responsables de generar oxígeno y lograr el equilibrio ecológico tanto acuático como terrestre. Pero en cambio, solo un 3,5% de la superficie marina está protegida. El objetivo fijado para este año es el de llegar a una protección de como mínimo el 10%, y no será fácil.

La protección de los ecosistemas marinos representa un gran desafío para la comunidad internacional. Conseguir que los países protejan de sus mares y que se prohíban las subvenciones que contribuyen a la pesca ilegal y excesiva son solo algunos de los objetivos urgentes a los que hay que hacer frente de forma inmediata.

Durante 2020 está previsto que se sometan a evaluación los diversos tratados internacionales que han buscado proteger a los océanos, para ver cuál es su nivel de avance y cumplimiento. Asimismo, los océanos se incorporarán ya a las próximas mesas de discusión sobre el cambio climático.

Toda esta ajetreada agenda medioambiental centradas en las superficies marinas marcará la celebración, el 8 de junio, del Día Mundial de los Océanos . La jornada, establecida por las Naciones Unidas, tiene como objetivo recordar a todo el mundo el gran papel que los océanos juegan en nuestras vidas.

Los océanos, auténticos pulmones del planeta, generan la mayoría del oxígeno que respiramos y son una fuente importante de alimentos y medicinas y una parte esencial de la biosfera. La conmemoración quiere también concienciar a la ciudadanía sobre el impacto que la actividad humana tiene para los océanos y poner en marcha un movimiento mundial en su defensa y preservación.

Innovación para salvar los océanos

Precisamente, en las dos últimas ediciones del Día Mundial de los Océanos, los lemas han sido “Acabar con la contaminación por plásticos” y “Limpiemos nuestros océanos”. Este año, el lema va más allá y, enmarcándose en la Agenda 2030 de desarrollo sostenible, plantea el tema de la “Innovación para un océano sostenible”.

El objetivo es buscar una mayor cooperación internacional entre las naciones para salvar el planeta a través del avance científico y tecnológico se logren los cambios que ayuden a sanar y salvar el planeta Tierra.

No solamente el cambio climático amenaza los océanos. También las presiones derivadas de la sobrepesca, la exploración minera en aguas profundas, las prospecciones en busca de petróleo o gas y la contaminación plástica ponen en riesgo el futuro de estos ecosistemas.

Proteger los océanos creando grandes reservas marinas -zonas protegidas de la pesca intensiva y otros tipos de explotación de los recursos naturales- puede ayudar a mitigar los efectos del cambio climático en el conjunto del planeta, tal y como concluye un estudio internacional publicado por la revista Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Pero actualmente, solo un 3,5% de las superficies oceánicas están protegidas.

En este sentido, en motivo del Día Mundial de los Océanos, las Organización de Naciones Unidas, junto con el Oceanic Global, ha organizado un evento en línea en el que se presentaran algunos avances, innovaciones y resultados que pueden llegar a ser efectivos para salvar los océanos del mundo.

A lo largo de esta semana se mostrarán futuras tecnologías y avances científicos que podrían aplicarse para buscar soluciones y transformaciones y minimizar así el impacto del daño que sufren los mares y océanos a nivel planetario. Podrán conocerse experiencias innovadoras en tecnología, infraestructura de sistemas, gestión de recursos, productos de consumo, finanzas y exploración científica.

El tema de la innovación es ahora especialmente relevante, en los momentos previos a lo que las Naciones Unidas han bautizado como Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible. Durante este periodo, que tendrá lugar de 2021 a 2030, se pretende fortalecer la cooperación internacional para desarrollar la investigación científica y las tecnologías innovadoras que puedan conectar la ciencia oceánica con las necesidades de la sociedad.

En concreto, los objetivos que se buscarán durante este Decenio son, entre otros, establecer una nueva generación de oceanógrafos y técnicos mediante la creación de nuevas redes de investigación. También se busca una nueva generación de sistemas de observación mejorados, instalaciones e infraestructura, que ayudarán a los países a alcanzar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y, en concreto, el objetivo 14 referido a la “vida marina”. Para ello, será necesaria la implicación de la comunidad científica, políticos, empresas y sociedad civil de todo el mundo.

Los expertos reunidos en la Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático coincidieron, en la pasada edición de la reunión, en señalar la urgencia de buscar de soluciones rápidas y efectivas que contribuyan a sanar y salvar estas masas de agua que son tan vitales para todas las especies y para el hombre.

Múltiples amenazas

Los océanos están amenazados por muchos frentes. El cambio climático, la sobrepesca, la exploración minera, las prospecciones y la presencia de plásticos están llevando nuestros océanos al borde del colapso.

Algunos datos son realmente preocupantes. Por ejemplo, la mitad de los arrecifes de coral se han perdido, a pesar de concentrar una cuarta parte de toda la vida marina, lo que tienen un efecto negativo en la seguridad alimentaria mundial. Por otra parte, la pesca ilegal, no declarada ni reglamentada que supone una carga adicional para los ecosistemas

Además, el cambio climático está provocando un aumento del nivel del mar que supone una amenaza real a la existencia de muchos pueblos, especialmente para los pequeños Estados insulares en desarrollo.

Los océanos cumplen un rol fundamental en la regulación del cambio climático y, al mismo tiempo, son sus víctimas. El océano absorbe casi el 30 % de todo el CO2 emitido y el 90 % del calor adicional causado por el cambio climático, lo que provoca un círculo viciosos de consecuencias devastadoras.

Cada año son miles las especies que mueren por la falta de conciencia del hombre, cuya actividad causa un daño casi irreparable a los grandes ecosistemas. Pero no solo eso. Pues quizás no somos conscientes de ello, pero la salud del océano también mantiene una estrecha relación con nuestra salud. Así, por ejemplo, en la lucha contra la Covid-19 se están utilizando organismos descubiertos a grandes profundidades para acelerar la detección del virus.