"Muebleros" ambulantes trabajan hasta 11 horas diarias buscando ventas

Recorren la capital
Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

En un diablito llegan a caber hasta 10 muebles de madera.

Llegó a la capital del estado con la promesa de un buen trabajo y ganancias de dinero que le ayudarían a progresar. “Es un negocio propio, tú te vas a mandar”, recuerda Joel sobre cómo lo convencieron para animarse a dejar la Mixteca y asentarse en Oaxaca de Juárez, en los Valles Centrales.

Maestro carpintero o aprendiz de, con posibilidades de subir, fue el trato que lo movió a ‘buscar la papa’ en la capital de la entidad. Hoy, a cuatro años de que llegó, sigue en las mismas circunstancias y, al parecer, sin posibilidades de crecer porque, asegura, “el negocio es del patrón, no mío”.

A diario recorre zonas como La Merced o una parte de Jalatlaco, de donde se desplaza a la zona del Panteón General y de ahí a Santa Lucía del Camino, sobre Camino Nacional. Empieza a ‘chambear’ como a eso de las nueve de la mañana y recorre algunas partes de la capital y la zona conurbada hasta las 8 de la noche a veces.

Días "malos" y días "buenos"

Durante su recorrido, Joel ‘hace base’ precisamente en la esquina del Panteón General ubicada en el cruce que forman Refugio y 5 de Febrero; también cuando empieza el día o se cansa, se detiene en Refugio y Mártires de Tacubaya. Dice que en esos puntos tiene más ‘chance’ de que incluso extranjeros le compren sus piezas.

Aunque pareciera un trabajo ligero a simple vista, para nada lo es; en un diablito debe traer, cuando hay buena producción en el taller, mesas, sillas, bases de cama y muebles esquineros, principalmente, pues son de las piezas, además de más buscadas, más fabricadas o más fáciles de elaborar.

Respecto a las ventas y a cómo le va de sueldo, Joel, ya de por sí tímido, no da detalles, solo dice que está “muy castigado” porque depende de las ventas que haga en el día; cabe señalar que hay días en los que, para su mala fortuna, no se vende ni una sola pieza y tiene que devolver el diablito, cargado de muebles, al taller.

Finalmente, recuerda que así como ha habido días en los que se enfrenta a la lluvia y tiene que correr para que no se le moje la madera y se eche a perder, ha corrido con la suerte de vender sus productos en unas cuantas horas.

Recorre la capital

“De volada se fueron”, dice sobre un esquinero, una mesa para parrilla de cocina, dos sillas plegables y una base de cama, muebles que vendió cuando “ni siquiera eran las 5 de la tarde, hace como año y medio”.

Lo bueno de ser vendedor móvil, dice Joel, es que no se aburre de estar en un solo lugar, pues recorre zonas en las que, hasta por instinto, considera como tierra fértil para hacer buena venta. Si hoy amanece con ganas de vender en la Reforma, va para allá; si quiere vender en la Reforma… Agraria, va para allá.

Aunque de un tiempo para acá, junto con otros ‘muebleros’, ‘diableros’, se coordinan para no encontrarse o invadir sus zonas. Todo un sistema de negocios que él no quiere explicar.

“Sí deja”

“¿Por qué crees que le chambeamos?... si no dejara, pues no le haríamos”, dice un ‘mueblero’ que no quiso dar su nombre y solo mencionó que es oriundo de Tecpatán, Chiapas, desde donde llegó porque, como a Joel, le ofrecieron una buena chamba como carpintero. Nada de eso era verdad.

Con apenas dos años en la capital oaxaqueña, el entrevistado ve similitudes entre el lugar en donde vive acá y en donde vivía en el sureño estado vecino. “Muy jodido, ‘tá muy pobre”, asegura sobre sus lugares de residencia.

Y sobre por qué continúa trabajando en eso de los muebles de madera en lugar de buscar una oportunidad en otra área laboral, la respuesta es que “no lo jalan a uno”. Ya sea por la falta de estudios, por cuestiones de idioma o simplemente por no contar con aptitudes y capacidad, las puertas de un mejor trabajo están cerradas.

Así va cada día el mueblero de Chiapas que, para terminar la ‘plática’, reafirma lo que dijo al inicio sobre que este negocio “sí deja”. “Nomás que ya te la sepas, sí deja, ¿por qué crees que estamos aquí?”, concluye.

En Oaxaca, los vendedores de muebles no cuentan con acceso a seguro médico ni a prestaciones, ni siquiera a un salario fijo y, según los entrevistados, la mayoría de trabajadores de ese gremio son personas de otras regiones del estado e incluso de otras entidades.

 

11

Horas puede llegar a durar su jornada laboral

8

Muebles llega a transportar en su diablito

 

“Nomás que ya te la sepas, sí deja, ¿por qué crees que estamos aquí?”

Vendedor de muebles de madera