Reanudar clases requerirá apoyo psico social, afirma especialista

El regreso a las aulas previsto por la Secretaría de Educación Pública (SEP) para el 10 de agosto debe verse más allá de la recuperación de contenidos y el seguimiento de instrucciones que eviten nuevos contagios.

El reto, sobre todo para el profesorado es fomentar de manera creativa y empática el aprendizaje personal y colectivo a partir de lo vivido durante el resguardo domiciliario, advirtió la doctora en educación, Erika Rivero Espinosa.

Ayer, en el día 68 de la Jornada Nacional de Sana Distancia que concluye este domingo, el titular de la Secretaría de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, dio como fecha referencial de regreso a clases el 10 de agosto próximo, casi cinco meses después de que niñas, niños y adolescentes dejaron las aulas por esta contingencia.

Entre las nueve intervenciones contempladas en este regreso escolar, están las que tienen que ver con la prevención como las acciones de limpieza y desinfección, el uso obligatorio de mascarillas, la asistencia escalonada y el respeto de la sana distancia.

Para la especialista el retorno en estas condiciones debe obligar a trabajar en los contenidos simbólicos de la pandemia y hablar de lo que pasó, porque habrá familias que perdieron a uno o más integrantes, negocio o empleo o maestras y profesores que no volverán a su centro educativo.

Red social de apoyo

“Que cada alumna o alumno tenga la capacidad de hablar, reflexionar lo que vivimos porque a medida de que exista estabilidad psicoemocional los contenidos se van a ir recuperando”, por lo que la escuela “debe ser una red social de apoyo”.

La maestra en investigación educativa que forma parte del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM, insistió en que se tomen en cuenta a los niños, niñas, jóvenes y comunidad educativa como personas que han vivido una experiencia inédita, fuerte y problemática que implica retos familiares y sociales.

“En este contexto deben considerarse como personas con una experiencia

vivida valiosa de la cual se puede aprender”, además de la creatividad necesaria de profesorado y la propia escuela para que se pueda “abrazar con palabras” o ayudar a entender las expresiones que oculta el uso de la mascarilla.

“Se tendrán que para buscar vías alternas de vinculación afectiva que no impliquen por el momento contacto físico, pero si contacto emocional”, además del trabajo sobre los significados individuales y colectivos de lo vivido, las perdidas y la necesidad de generar alternativas constructivas.

Cuidado de las otras y los otros

“Las medidas de higiene no pueden entenderse ni llevarse a cabo de manera adecuada si no es a través de un significado colectivo construido de manera consciente sobre el cuidado de los otros y de las otras. Esto requiere entender el cuidado desde lo colectivo y no desde lo individual, desde lo constructivo con todas las posibilidades que se abren y no únicamente desde lo preventivo. No desde el miedo sino desde la solidaridad”, opinó.

Otros tres elemento importantes a considerar es la búsqueda de espacios de reflexión; tomar en cuenta las necesidades psicológicas, pedagógicas y sociales; y dirigir los esfuerzos para retomar la sociabilidad, “ya que en el regreso a clases las medidas de cuidado que se proponen seguirán implicando distanciamiento físico sin embargo no se debe confundir este distanciamiento físico con la contención de la convivencia”.