Carlos Monjaraz lleva el color en la sangre

Carlos Monjaraz nace en Tuxtepec, Oaxaca, en un cotidiano hogar donde los efectos de la naturaleza penetran para dar rienda suelta al pequeño niño, quien fue creciendo entre las flores y los pájaros.

Después de realizar los estudios de primaria y secundaria se define, entrando de lleno al arte visual de la pintura como autodidacta; más tarde decide trasladarse a Oaxaca porque vino precisamente ampliar sus conocimientos y haber ganado una beca en el taller de artes plásticas Rufino Tamayo.

Aquí le sorprenden las direcciones o enseñanzas de los maestros, quienes lo conducen al campo de lienzo para plasmar lo que ya traía consigo, pero en el taller lo amplía con mayor seguridad.

Continuando en su búsqueda, se va a tomar otros cursos en la Casa de la Cultura Oaxaqueña y asiste a otros cursos en forma particular, para completar el conocimiento muy necesario en el desarrollo de su propia imaginación, creatividad, con la belleza de la estética del arte oaxaqueño.

De esta manera sorprende al público de su tierra al montar la primera exposición, donde seguramente le va muy bien e insiste en continuar creando con nuevos materiales para exponer en Tlacotalpan, Veracruz, desplazándose a Zamacona,  Cosoamaloapan, del mismo estado, tomándolo en cuenta la Revista “El Mirador Ventana del Papaloapan” en Tuxtepec, Oaxaca, como uno de los artistas plásticos  cuyos antecedentes conoce la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, invitándolo a formar parte en una muestra colectiva de la Galería Frontal, de la misma institución.

De ahí que surja la invitación a  la exposición en Asunción Nochixtlán, en la galería Municipal de ese mismo lugar, continuando en Mitla, en el Centro Cultural Pitao Bezelao. Incansable, acepta la invitación colectiva a Iztapalapa, Ciudad de México; luego a Cuatitlán Izcalli, Estado de México; continuando a La Crucecita en Huatulco, Oaxaca; Casa de la Cultura en Salina Cruz, en Casa de Na vida Tehuantepec; Centro Cultural Ricardo Flores Magón, Oaxaca; Exconvento de Yanhuitlán del mismo estado, continuando en el teatro municipal de Monterrey, Nuevo León y Centro Cultural del exconvento de Santo Domingo de Guzmán, Chiapa de Corzo.

Después de un buen respiro, Carlos Monjaraz monta su propio taller donde imparte clases de artes plásticas a diferentes alumnos, así mismo en otros talleres donde requieren de sus conocimientos plásticos  en escuelas de nivel básico en su natal Tuxtepec.

Creatividad

Monjaraz es un artista completo, muy creativo en su imaginación trata temas del universo, con el colorido  que trae todo oaxaqueño, forma partes del lienzo hasta terminar el tema que él mismo transmite. Es un hombre pensante e imaginativo, su pintura no cualquiera la sabe interpretar, pero sí da a entender su expresión del arte en la plástica muy oaxaqueña como el abstracto pero entendible, porque hay que saber descifrar lo que nos está expresando.

Crítica

Carlos  Monjaraz lleva en la sangre el color, sabe expresar lo que dice el lienzo, que habla por sí solo. Aunque debo decir que vive en el pueblo del color, es su imaginación la que trabaja para darle vida a la forma de expresión. Solo le falta traspasar fronteras para lograr  el triunfo que muchos como él desean; estamos casi seguras que lo logrará a través de su trabajo constante en la plástica del Oaxaca de hoy, pues convive  con la gente que trabaja artesanalmente el tejido de los huipiles más hermosos de la tierra oaxaqueña.