Poemas de amor para vivir en cuarentena

En estos días de confinamiento, en donde la rutina se vuelve aún más tediosa y las horas transcurren lentamente, todos buscamos afanosamente algo en qué entretenernos y sobre llevar el tiempo entre el encierro y la pandemia; así fue como me enteré que la Biblioteca Andrés Henestrosa presentaba el taller “Poemas de amor para vivir en cuarentena”; la temática me pareció interesante y la dinámica a través de plataformas digitales, algo nuevo para experimentar.

Durante el desarrollo del taller, impartido por Alan Vargas, se fueron proponiendo diversos textos que versaban sobre el amor: el poema de amor más antiguo (Babilónico, por supuesto),  el siempre provocador “Cantar de los Cantares”, los poetas norteamericanos (y pragmáticos) William Carlos Williams y Ezra Pound, la polaca Wislawa Szmboska (quien me encantó),  el peruano José Watanabe, los chilenos Germán Carrasco, Roberto Bolaño (un escritor monstruoso), y de tierras mexicanas a Juan Carlos Bautista, Silvia Tomasa Rivera, con sus poemas audaces y provocadores; además de otros autores y poemas que de momento escapan de mi memoria.

La dinámica del taller consistía en la lectura de versos, para después analizarlos desde diversos ángulos. Es interesante cómo las mismas líneas provocan diferentes pensamientos, pues aunque leíamos el mismo poema, todos comprendíamos diversas cosas, y así cada persona comprende el amor de manera distinta. Dicen que la poesía funciona para desahogar el espíritu y que las metáforas sirven para ilustrar los pensamientos y entretejer las ideas, pero tratándose de un asunto como lo es el amor, el espíritu no encuentra sosiego.

Las reflexiones sobre el amor siempre son interesantes y complicadas, supongo se han escrito millones de páginas al respecto y se seguirán escribiendo más; y es que en muchas ocasiones todos hemos sentido la impetuosa necesidad de expresar ese terrible sentimiento que nos atormenta el pecho y no nos deja en paz; si no lo expresamos, ahí permanece, se queda uno como un embutido de sentimientos atorados, incapaz de expresarse consigo mismo. Si  bien la poesía es el lenguaje de los enamorados, personalmente pienso que no se necesita estarlo para ser poeta: un espíritu deseoso de expresarse, aspira siempre a la belleza más sublime y si de amor hablamos, el primero y más importante siempre será hacia uno mismo.

En estos días de confinamiento, el tener contacto humano (ser sociable) se ha vuelto una necesidad impetuosa; el encierro nos obliga a buscar nuevas formas para vernos y conocernos, para eso la creatividad es necesaria hoy más que siempre, esperando con ella poder mitigar un poco este tan largo encierro que a más de uno está volviendo loco.