Xavier Ambrosio, el pintor de corazones

Si nos vemos a nosotros mismos como un rompecabezas a resolver, entonces nos sentiremos satisfechos con explicaciones racionales, pero si nos vemos como un compendio de misterios insondables, entonces necesitaremos imágenes, para dar significado a este misterio humano; si nos comprometemos con la vida y si la vivimos con un compromiso profundo que se resiste al análisis racional, entonces lo alcanzaremos a través de imágenes poderosas.

Por esto quiero platicarles un poco de este artista plástico Xavier Ambrosio, quien es oriundo de la comunidad zapoteca de Santa Ana Zegache, localizada en Ocotlán de Morelos en los Valles Centrales, al sur de la ciudad de Oaxaca; tiene licenciatura en Administración Turística, egresado de la Universidad del Golfo de México.

Pero su formación profesional como artista plástico inicia del año 2008 al 2012 en la Casa de la Cultura Oaxaqueña, tomando ahí diversos cursos de dibujo y pintura con una gran variedad de técnicas pictóricas, de la mano de prestigiados maestros de esta institución, que ha sido semillero de muchos y grandes artistas plásticos oaxaqueños.

Oaxaca, su inspiración

El estilo pictórico que maneja el artista es un tipo de surrealismo o bien figurativismo que en algunas ocasiones se fusiona con la abstracción. Su mayor inspiración es la cultura de la hermosa tierra que lo vio nacer, Oaxaca, con sus extraordinarias costumbres y tradiciones específicamente la fiesta más importante que es la Guelaguetza y las vestimentas tradicionales con sus emblemáticos bordados.

Por tal motivo, en sus obras se pueden apreciar un mundo de colores y movimientos, danzantes de la pluma, chinas oaxaqueñas, flor de piña, tehuanas, etcétera. Y todos los elementos gráficos que se pueden observar en la festividad, como una inmensidad de flores, hojas, aves, lunas, estrellas, arpas, música y corazones.

En su crecimiento como artista ha descubierto en el tema del amor, una gran pasión para ser plasmada en los lienzos; es por ello que es muy frecuente encontrar corazones de diversas formas, decorados con flores, alas, árboles, ramas, mariposas, aves y todo lo que su imaginación le permita relacionar con este sentimiento tan importante e indispensable en la felicidad de cualquier forma viviente que existe en la inmensa naturaleza.

El corazón

El amor plasmado en líneas y colores y expresado en el ícono más representativo de la humanidad, el corazón. El artista suele enfocar su inspiración en la realización del corazón en forma real e imaginaria llenándolo de elementos pictóricos de acuerdo al tema con que trabaja; en sus corazones se pueden apreciar la nostalgia, la libertad, el amor por la madre y el amor por la naturaleza llena de corazones, de alegría y color, colocando en su trabajo una gran dedicación e inspiración.

Y haciendo un poco de historia acerca de la importancia del corazón para la humanidad y su simbolismo, el hombre en general lo ve como una estructura central, que se relaciona con la vida y lleva connotaciones que van desde la afectividad, espiritualidad, ánimo, valor e intelecto; su representación ha llegado a caer en el mito y  el misterio; una de sus primeras representaciones se da al final del período paleolítico, vista en el mamut de la cueva de El Pindal, en Asturias; una pintura rupestre que muestra un gran corazón rojo pintado en el centro del animal; no se sabe si fue pintado para señalar el lugar ideal para dirigir las flechas, a fin de ultimarlo.

En el proceso de momificación, las vísceras eran colocadas en vasos y solamente el corazón y los riñones eran dejados en su sitio se resguardaba el corazón con amuletos protectores, y se creía que el difunto necesitaba ese órgano para su viaje por la otra vida, pues sería muy importante durante el juicio en el más allá.

Historias de amor

La representación de este órgano era en una vasija, donde según ellos se hallaba la esencia de las experiencias vividas, creyendo que cuando moría su corazón, era pesado durante el juicio final de Osiris, en una balanza contra la pluma de la verdad y la justicia; si la persona había tenido una vida virtuosa, de buenos sentimientos, el corazón debía ser tan liviano como una pluma, y solo así sería aceptado en el mundo de Osiris y disfrutar de la vida eterna; si era más pesado, su destino sería que el alma del muerto desaparecería devorada por una bestia infernal.

Al corazón también se le dedicaron hechizos en los textos funerarios, para protegerlo e incluso para suplicarle que no hablara mal de su dueño, y que no comentara las debilidades para que fuera admitido en la vida eterna.

Durante la antigua Grecia, Platón lo llamó el “nudo de los vasos” y decía: “lo mismo combate en favor de la razón, que se pone de lado del deseo”; también daba al corazón un sitio para la memoria; Aristóteles, a su vez, decía que era el último de los órganos al morir y era donde residían el movimiento, las sensaciones, el alma y la razón.

Se cuenta que Seleuco, Rey de los sirios, le llamó a Erasistrato, para curar a su hijo Antíoco, severamente enfermo; tras examinar al joven, el médico pide que todas las mujeres de la corte desfilen ante la cama del enfermo; al ver a Estratónica, su madrastra, el pulso del enfermo comenzó a latir rápido e irregularmente; el médico le dio su diagnóstico al Rey, quien prudentemente deja a su mujer y la casa con su hijo, que se cura definitivamente; por primera vez en la cabecera de un enfermo, se pone en evidencia la relación entre el ritmo cardíaco y las relaciones amorosas.

En la iconografía de la antigua Grecia, los griegos tomaban el corazón de los egipcios, pero lo representaban como una hoja de hiedra que es una enredadera perenne, que corona al Dios Baco y que representa la inmortalidad, la fidelidad, la constancia y también el deseo pasional, incluyendo así muchos de los significados del amor.

En el oriente, la flor de loto roja, o también llamada la flor del Buda de la compasión, representa la naturaleza original del corazón.

Los aztecas tenían también al corazón en un elevado concepto; por esta razón, la práctica religiosa de arrancar el corazón de sus víctimas con un afilado instrumento de obsidiana, como la ofrenda más valiosa y lo elevaban a sus dioses.

Y así podría seguir mencionando miles de razones del porqué el corazón ha sido y es tan importante para la evolución y desarrollo cognitivo del ser humano, y Xavier Ambrosio toma esta figura como parte central de su obra, porque el corazón simboliza el hombre interior, su vida afectiva, la sede de la inteligencia y de su arte.

Las exposiciones

Este artista plástico ha realizado diversas exposiciones, entre ellas en la Casa de la Cultura Oaxaqueña, en la Casa de la Cultura de Tlalixtac, la Casa de la Cultura de San Sebastián Tutla, y en hoteles y restaurantes de la ciudad de Oaxaca; también exposiciones individuales en la Biblioteca Pública de la Ciudad, en el hotel Casa de los siete balcones, en el restaurante Casa de Cantera, en tiendas artesanales, Raíces, Pentandra y Casa del Artesano Oaxaqueño, en la librería de La Jícara y algunas cafeterías de la ciudad.

Actualmente se encuentra trabajando en diseños de uso cotidiano plasmando sus imágenes en bolsas artesanales de manta, corazones de madera, botellas de mezcal, gorras, playeras, cajitas de madera, agendas y otros sin dejar la pintura artística que es su pasión.

Como aportación al cuidado del medio ambiente, ha empezado a trabajar con cartón reciclado, haciendo diseños exclusivos de réplicas de los espejos del templo dominico de su comunidad Santa Ana Zegache, así como diseños creativos que su imaginación le permite recrear.

Sus trabajos se pueden admirar en una exhibición permanente, en Petandra acervo cultural, en la Plaza Santo Domingo, en la librería La Jícara y en Raíces.

Xavier Ambrosio nos lleva a través de su pintura a explorar lugares internos de nuestro ser, para depositarnos en el centro de nuestra alma, simbolizado por un corazón.