Preservar nuestros maíces 

CIUDAD DE MÉXICO.- Desde hace miles de años, el maíz ha acompañado la evolución de la vida en el territorio actualmente conocido como México. Este hecho histórico, que no sólo involucra una arista gastronómica, sino cultural, ha sido reconocido recientemente con la promulgación de la Ley para la Protección del Maíz Nativo.

"Cuando los primeros pobladores llegaron a América no había maíz, sólo existía una planta llamada teocintle; fue a base de la selección de los campesinos, poco a poco a lo largo de 10 mil años, que se logró la variedad de granos que existe hoy en día.

"Toda variedad de maíz es producto de la cultura, de gente que eligió; además, genéticamente, el entorno hizo también una selección natural", señala el chef Rigel Sotelo.

En una votación histórica, el pasado 24 de marzo fue aprobada en el Senado una normativa que, además de incentivar la producción de este grano, reconoce el aporte sociocultural en torno a su siembra.

Para la senadora Ana Lilia Rivera, una de las impulsoras, ésta es una ley de salvaguarda que reconoce al maíz como un derecho humano a la cultura. 

"Esta ley es un paso en la dirección correcta, una oportunidad de crear políticas públicas que realmente apoyen la producción de maíces nativos", argumenta Malin Jönsson, investigadora y líder de Semillas de Vida.

Contra la homogeneización

México es uno de los principales consumidores de maíz en el mundo. De acuerdo con la Secretaría de Agricultura, el mexicano come, en promedio, 149 kilos al año, principalmente en tortillas hechas con maíz blanco.

El maíz amarillo, en su mayorÌa importado de Estados Unidos, es empleado en la elaboración de diversos productos, desde margarinas hasta endulzantes.

Esta homogeneización no es nueva, según la Fundación Heinrich Böll, sus orígenes se ligan a la Revolución Verde de los 70, cuando el Gobierno norteamericano dotó de tecnología y apoyo financiero a productores locales. Los productores tradicionales, como México, fueron desplazados hacia una agricultura casi de subsistencia.

Diversidad mexicana
Algunos maíces considerados nativos del país:

+ Bolita. Oriundo de Oaxaca, se usa esencialmente para hacer tlayudas.

+ Jala. Cultivado en Jalisco, es considerado el más grande del mundo.

+ Cacahuacintle. Sembrado en el centro del país, se emplea en pozole.

+ Zapalote. Nace en el Istmo de Tehuantepec, destaca por su resistencia.

+ Nal-Tel. Originario de Yucatán, se usa en gorditas y atoles.

+ Uruapeño. De Jalisco; su producción es muy escasa, en parte debido a su tamaño pequeño.

+ Palomero de Toluca. Uno de los maíces más antiguos del país; se usa para palomitas.

+ Mushito. Distribuido en Oaxaca, Guerrero y Michoacán, es de las variedades nativas más difundidas.

+ Tehua. Oriundo de Chiapas, la planta puede alcanzar hasta 6 metros de altura.

+ Cristalino de Chihuahua. Se siembra en la Sierra Tarahumara y se emplea en tortillas.
Fuente: Conabio

"Desde los años 60, con la entrada de las semillas híbridas en la producción agrícola de México, se apoyó ese tipo de cultivo con todo el paquete tecnológico: agroquímicos, fertilizantes, etcétera. 

"Después llegó el modelo neoliberal, empezó la privatización y desregulación del mercado, se eliminaron los precios de garantía y se dejó prácticamente fuera la producción campesina, mientras los apoyos se dirigían a la producción a gran escala. 

"Actualmente importamos de Estados Unidos más del 33 por ciento de todo el maíz que consumimos en el PaÌs, es casi totalmente transgénico y se paga al mismo precio que los maíces nativos", explica Jönsson.

Según los expertos, la diversidad es un seguro para la permanencia de este cultivo. "El que haya tanta diversidad es lo que da resiliencia al maíz. Si se da su homogeneización por clonación, hibridación o por hacer semillas transgénicas, es mucho más fácil que un agente externo ataque y genere un gran problema.
"Si todos los maíces son distintos, es muchísimo más fácil que haya uno que pueda defenderse ante algún virus, bacteria, cambio climático o lo que sea", argumenta Sotelo.

Un problema económico

Entre las problemáticas que atraviesan los productores de maíces nativos, una de radical importancia es el factor económico. "El maíz nativo produce, en promedio, de 0 a 3 toneladas por hectárea, mientras que un híbrido produce hasta 10 y el récord de transgénico es de más de 20 toneladas por hectárea, en Iowa. Imaginemos que un campesino promedio tiene tres hectáreas de terreno y que el precio de garantía que está dando el gobierno es de $5  por kilo, eso significa que, si en un año produjo unas 3 toneladas, tendrá $15 mil  que no le alcanzan a nadie para vivir", añade Rigel.

En la actualidad, el precio de garantía ofrecido por el gobierno es de $5.70 por kilo y hay poco más de 7 millones de hectáreas dedicadas a su cultivo en el país.

"Seguridad Alimentaria de México ha puesto precios de garantía, pero son para cualquier maíz de pequeños productores y, de hecho, no se aceptan los de colores, sólo blanco y amarillo. Lo que se está pagando en promedio por kilo no cubre ni los costos de producción", complementa Jönsson.
Para Sotelo, mientras se pague un precio similar por todos los maíces y la discusión en las tortillerías sea cuál es el precio y no con qué está hecha tu tortilla, el maíz seguirá en riesgo. La gente no siembra maíces nativos por la sencilla razón de que son económicamente inviables. 

Ventanas abiertas


De acuerdo con el Consejo Nacional para la Biodiversidad, en México existen 64 variedades de maíz nativo o criollo, las cuales entrarían en el marco normativo de la ley recién aprobada. Para los expertos, este documento cobrará validez siempre que las políticas públicas que deriven de él sean adecuadas.

"No sabemos realmente cuánto se produce de maíces nativos; sabemos más o menos dónde, pero no cuánto ni las condiciones de acceso al mercado que tienen los campesinos", explica Malin. A este problema se suma el envejecimiento de los campesinos que aún siembran este tipo de semillas.

"Lo importante no es en cuántas zonas se siga sembrando, sino quién lo hace. Las personas que lo están haciendo no van a durar una generación más. El maíz no existe si no es sembrado por el humano", concluye Sotelo.

¿Qué contempla la ley?
Estos son los puntos básicos de la normativa:
+ Elevación a rango de derecho cultural la producción y consumo de maíces nativos.

+ Creación del Consejo Nacional del Maíz Nativo, integrado por representantes de Sagarpa, SecretarÌa de Cultura, Semarnat, Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, sociedad civil, ejidatarios y académicos. Se instalará a más tardar 30 días después de promulgada la ley.

+ Creación de bancos comunitarios de semillas, para su conservación, distribución y difusión en el campo.
Fuente: Diario Oficial de la Federación