Personajes, lugares, casos y cosas de Oaxaca

De lo místico a lo artístico...

Los lugares nos seducen solo cuando poseen identidad propia y ese aspecto se alcanza a través de su historia, de su diseño, de su entorno.

Oaxaca posee construcciones bellísimas llenas de historia, de leyendas, de magia; cada piedra, cada rincón nos habla de quienes la habitaron; todas tienen magia y este hermoso lugar no es la excepción; sus dos niveles, con cinco vanos en el primer piso, donde cuatro de ellos corresponden a las ventanas que llegan al primer piso en un solo escalón.

Su herrería es sencilla, con decoración en la parte baja y copete del mismo material;  su segundo nivel se caracteriza por los balcones con ovas alargadas de herrería, apoyadas por cornisas muy voladas; los dinteles en todos los casos son ligeramente curvos y debajo de los cornisuelos tiene una cintilla en relieve.

Limita la construcción un entablamiento que cuenta con arquitrabe, friso y cornisa y arriba de esta un pretil de baja altura.

El acceso es a través de un gran portón que cuenta con un marco de cantera aparente; tiene dos niveles, el patio principal tiene corredores por los cuatro lados, arquerías rebajadas, apoyadas en columnas de piedra del orden toscano; en la esquina noroeste tiene una fuente con base de doble copón y surtidor, con relieves tallados alrededor.

Esta hermosa construcción del siglo 16, nos cuenta parte de su historia…

En la calle de Morelos 601, antes del Refugio, en 1596 llegaron a habitar un pequeño grupo de monjas procedentes del Convento Regina Coelli (Reyna del Cielo) , donde estuvieron entregadas a la oración y a las obras de caridad, hasta que en el año de 1787, debido a los sismos que azotaron la ciudad, el edificio sufrió severos daños y tuvieron, por disposición del obispo, que ocupar la que hoy se conoce como “Casa Fuerte”,  donde anteriormente habitó la orden Jesuita.

El edificio de “concepcionistas”  fue ocupado como Cuartel Militar de Infantería y posteriormente como cárcel pública; ahí se ubicó el cuartel de patriotas distinguidos de los Insurgentes y estuvieron presos Felipe Tinoco y Catarino Palacios antes de ser fusilados; pasó después a diversas ocupaciones, hasta que a finales del siglo 19, la adquirió la familia Gracida Márquez.

Y fue en el año 1895 cuando se fundó en ese lugar el Colegio del Espíritu Santo, semillero y forjador de muchos ilustres oaxaqueños que pasaron por sus aulas, cuya ubicación junto con la dirección, oficinas, biblioteca, ocuparon el espacio del Convento; mientras que del lado suroeste donde se encontraba el segundo pati, se construyó la alberca, lavaderos y sanitarios, pero durante la revuelta revolucionaria, el plantel dejó de funcionar.

Hasta 1930, en que don Serafín Acevedo, maestro oaxaqueño, le volvió a dar vida; en el año de 1940, la señorita Delfina Gracida decidió vender el área ubicada al suroeste, a la familia Pombo Calvo, formada ésta por el contador público Enrique Pombo Ramírez, su esposa Alicia Calvo Rosales y ocho hijos.

La casa, para entonces, funcionaba como vecindad de esas tan comunes en esa época, por lo que don Enrique Pombo decidió que le desocuparan  y así habitar la planta baja con su familia y tapar la alberca por seguridad de los niños; posteriormente siguió construyendo en la parte alta, porque la familia creció hasta completar trece hijos.

En el año 1984, en el lugar donde estuvo la alberca, se construyó el conocido Hotel Pombo que funcionó por casi 50 años; a la muerte de don Enrique, queda su esposa al frente,haciendo crecer el patrimonio familiar y cuidando a su gran familia; a su fallecimiento en 1984, sus hijos toman la dirección, hasta que se cierra en 1995.

En ese mismo año, el matrimonio Bello Pombo, formado por los Doctores Honoris Causa ingeniero Sergio Andrés Bello y la reconocida artista plástica María Eugenia Pombo Calvo y sus hijos, adquieren este maravilloso inmueble e inician la remodelación que duró cinco años, cuidando cada uno de los detalles para recuperar la majestuosidad de la construcción, sin perder su esencia, logrando ser parte importante del Centro Histórico de nuestra Verde Antequera, logrando un resultado impresionante.

En el año 2000 se abre el restaurante y parte del hotel y para el año 2001 se inaugura el hotel completo, que desde entonces ofrece a sus huéspedes e invitados, un lugar único concebido en función de la tranquilidad, del magnetismo y la magia que emana a través de su historia, para sentir la convivencia entre el pasado y el futuro,  que se amalgaman para dar un aire de misticismo y modernidad.

"Oaxaca posee construcciones bellísimas llenas de historia, de leyendas, de magia; cada piedra, cada rincón nos habla de quienes la habitaron; todas tienen magia y este hermoso lugar no es la excepción; sus dos niveles, con cinco vanos en el primer piso, donde cuatro de ellos corresponden a las ventanas que llegan al primer piso en un solo escalón".