Gabriel Figueroa, el fotógrafo que puso a México en la mira del mundo cinematográfico

Hoy es su aniversario luctuoso número 23

La época dorada de la cinematografía en México no sólo tuvo que ver con las producciones, las historias y los actores que daban vida a estos filmes, también significó encontrar las texturas y los contrastes para proyectar un México más allá de los clichés y Gabriel Figueroa Soto, fue uno de los principales protagonistas en ello.

Gracias a que estuvo empleado en un estudio fotográfico, Gabriel Figueroa consiguió desarrollar un estilo particular en su manera de retratar, pues aprendió todo sobre iluminación y filtros a la corta edad de 20 años.

Otro de los factores que aportaron a la meteórica carrera del cinefotógrafo fue haberse relacionado con varios directores y productores de la época, pues participó como foto fija durante mucho tiempo en distintas películas.

Sin embargo, el parteaguas en su carrera llegó en 1935, pues consiguió una beca con la productora cinematográfica CLASA que lo llevó a estudiar con el fotógrafo de la icónica película Ciudadano Kane, Gregg Toland.

Su primera película fue "Allá en el Rancho Grande", filme que le daría múltiples premios y que lo pondría en la mira de los directores de aquel entonces, logrando trabajar en al menos 40 largometrajes.

Las nubes y el balance de los claroscuros

La fotografía de Gabriel Figueroa destaca por su capacidad para contrastar las escenas. Al dominar los filtros como un maestro, cada fotograma resultaba ser una excelente imagen por si sola.

Compañeros que participaron en sus producciones señalaban que el fotografo esperaba que las nubes se aglomerarán, para que los encuadres al exterior se llenaran de dramatismo. Con filtros polarizadores conseguía que las nubes se vieran más blancas, mientras que el cielo oscurecía produciendo un gran impacto visual en las escenas.

El cuarto muralista de México

Era exigente con su trabajo y muy culto, Elena Poniatovska destaca en su libro La Mirada que Limpia, perteneciente a su colección Todo México, que en alguna ocasión trabajando con Luis Buñuel, el mexicano discrepó de una escena que quería retratar el director español, pues el corte no se adaptaba estéticamente, Gabriel insistió en que ningún corte se hacía en la uniones del cuerpo y retó a Buñuel a que buscara una sola pintura que tuviera el corte que pedía, finalmente el director acabó por darle la razón a Figueroa y no sólo eso, una botella de Whisky, pues el reto era más bien una apuesta.

Todo ese conocimiento lo consiguió plasmar en su trabajo, pues incluso Diego Rivera lo llegó a nombrar como el cuarto muralista, por su forma de mostrar a México en el mundo. La mirada de Gabriel Figueroa lograba hacer de una escena cotidiana en el país, una verdadera joya visual. Los extreme close-up y sus tomas contrapicadas son algunas de las principales técnicas que caracterizaron su trabajo.

Una vez fue cuestionado, porque con la llegada del cine a color, su trabajo ya no fue tan deslumbrante, a lo que él refirió: "Yo hice una imagen mexicana en blanco y negro, pero en color ni yo ni ninguno hemos logrado tenerla. Es muy difícil porque el pueblo mexicano no tiene color. Las camisas y los calzones de manta, el sombrero de petate y los rebozos negros de las mujeres. No hay color, solamente en las fiestas sale el colorido muy barroco, pero en general, el pueblo está despojado de color, por eso yo podía fotografiarlo a partir del blanco y negro", al menos esta frase destaca en su libro 'Un pueblo despojado de color'.

Gabriel Figueroa falleció a la edad de 90 años en la Ciudad de México, un día como hoy pero de 1997, sin embargo su legado lo hizo inmortal, él es el responsable de la fotografía de Los Olvidados, filme que es considerado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y cuya historia es apenas una viñeta del México crudo.