La resiliencia social, ante la pandemia

La adversidad pone a prueba el temple de las personas y vencerla genera satisfacción. Cuando se superan los obstáculos que se interponen para concluir un objetivo, la alegría invade las emociones y el deseo de obtener más triunfos se fortalece, es natural.

Sin embargo, en otras ocasiones, las situaciones enfrentadas pasan de sobremanera nuestras capacidades y nos quiebran, provocando una sensación de derrota, que nos gustaría nunca se repitiera, también es natural. Es el constante devenir de la vida.

Cuando nos enfrentamos a situaciones como la actual pandemia, es natural sentir emociones contradictorias, desde negación, incredulidad y escepticismo hasta ansiedad, paranoia e hipocondría, aunado a un creciente miedo al futuro y las posibilidades que este ofrezca.

El estado actual de la situación y la manera en la que se le está enfrentando, prepara el terreno para que dentro de muy poco seamos testigos de una de las mejores expresiones de creatividad humana: la resiliencia. 

La resiliencia (según el centro de investigación Rand Corporation) es la capacidad para anticipar y acoplarse con éxito a las dificultades que se enfrenta; al entenderla como un factor humano, comprendemos que se trata del  proceso de superación a la adversidad, amenazas y fuentes importantes de estrés, que día a día se nos muestran como adversidad.

Ahora, extrapolando a la esfera comunitaria: la resiliencia social se da cuando la comunidad encara sucesos y conflictos colectivos, para posteriormente reorganizarse, manteniendo (o mejorando) relaciones, costumbres, metas, servicios, etcétera. Aunque está en todas las personas, no se puede decir que sea una característica permanente; en muchas ocasiones, el desgaste emocional o circunstancias ajenas impiden su florecimiento.

La resiliencia puede entenderse de tres maneras diferentes: 1) como estabilidad: permite asimilar lo inesperado; 2) como recuperación: para enfrentar un escenario en contra; y 3) como transformación: cuando se aprende y supera un escenario complicado o que genera dolor.

En la actualidad, nos sorprende comprobar que sujetos atravesando situaciones extremadamente difíciles son capaces de sobreponerse, salir adelante y llevar una vida normal o quizá mejor a como estaba; personas que con su actitud y mentalidad han sido capaces de superarse más allá de lo que se les pronosticaba.

Esta característica de las personas (y de los pueblos) ha estado presente desde el comienzo de la especie humana y es visible a través de la evolución social.

La resiliencia es una propuesta positiva y esperanzadora sobre la posibilidad de sobreponerse ante un medio desfavorecido o agresivo, así como la capacidad de afrontar, recuperar  e incluso transformar de manera positiva el entorno y fomentar el enriquecimiento interior de las personas.

Incentivar la resiliencia es buscar el bienestar y pensar que en todas las etapas de la vida se puede cambiar y mejorar, contando con la decisión y voluntad de los implicados. Sin embargo, ser resiliente no es un certificado de felicidad, sino un medio para el bienestar personal y el ajuste social.

"La resiliencia es una propuesta positiva y esperanzadora sobre la posibilidad de sobreponerse ante un medio desfavorecido o agresivo, así como la capacidad de afrontar, recuperar  e incluso transformar de manera positiva el entorno y fomentar el enriquecimiento interior de las personas".

 

CONTACTO:

rofodrifigofo.oax@gmail.com