Artesanos del barro negro reportan bajas ventas tras contingencia

Visitantes dejaron de llegar San Bartolo Coyotepec
Aleyda Ríos Aleyda Ríos

SAN BARTOLO COYOTEPEC, Oaxaca.- Artesanos del barro negro de este municipio de los Valles Centrales, se muestran preocupados por las bajas ventas que han tenido a partir de la llegada del COVID-19 a México hace un mes. 

Muchas familias de esta comunidad viven de la venta de sus artesanías, que en su mayoría adquiere el turismo nacional e internacional. Pero debido a la pandemia del COVID-19, sus ventas se han visto afectadas y considera que eso ha dado un duro golpe a sus bolsillos. 

En una comunidad donde existen aproximadamente de 800 artesanos y productores de este tipo de barro, han tenido días muy complicados, pues las ventas de sus piezas se han paralizado no solamente a quienes con su puesto reciben a los visitantes y turistas, sino quienes se encargan de realizar grandes pedidos en el país y en el extranjero. 

Talentosa herencia 

Don Amando Martínez, artesano de 65 años de edad, que tiene su taller a unos cuantos metros de la iglesia, comenta que desde hace dos semanas ya comenzaban a sentir el golpe de la problemática económica que se está teniendo a nivel mundial. 

“He tenido contacto con el barro desde niño, aprendiendo por herencia y hasta jugando; con el tiempo, mi familia salía a vender lo que hacíamos; me motivó seguir con el barro por cómo mi familia sacaba frutos, compraba lo que se podía gracias a las ventas. Terminé hasta la secundaria pero logré concluir una especialidad en cerámica en alta temperatura, por lo que me ayudó mucho a seguir elaborando esta tradición; me ha costado mucho trabajo, pero llevo ya ocho años con mi local en el mercado de artesanías”.

Tiempos difíciles

El artesano recuerda haber sufrido una crisis similar en 2006, cuando Oaxaca se vio afectada por las manifestaciones y protestas de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), pues no había turismo y por lo tanto no había ventas. 

“Cuando sucedió lo de la APPO, recién habíamos empezado con la preparación de esmaltes y produciendo todo; nos suspendieron pedidos, como en Huatulco, porque no llegaba turismo; eso duró todo el año, fue bastante difícil, pero eso sólo era en Oaxaca, había la opción de salir a otros estados a vender; en cambio ahora, todo el mundo está detenido”. 

Cancelación de pedidos

Aunque hubo tiempos difíciles, don Amando afirma que han podido aprender y mejorar con el paso del tiempo; ahora logran vender más por medio de internet cuando no se trata de temporadas alta como Semana Santa y julio que es mes de la Guelaguetza; pero una situación como lo que se está viviendo ahora, está complicando su modo de vivir más de lo que se había imaginado, pues los pedidos se han cancelado. 

“Ahora sólo nos quedan dos pedidos pequeños y de ahí ya no tenemos nada, nuestros clientes fuertes ya nos suspendieron sus pedidos; ahorita ya todo lo paramos, tenemos a dos muchachos trabajando con nosotros en el taller y ya les dijimos que trabajaran hasta hoy; en primera porque no tenemos cómo generar liquidez para poder pagarles un salario y también por su salud”.

Salud antes que dinero 

Pero a pesar de las dificultades económicas por las que está atravesando, él y su familia toman las medidas implementadas por el gobierno para poder cuidarse y evitar contagios, pues una enfermedad de la que don Amando fue víctima en 2016, lo obliga a cuidarse mucho más.

“En 2016 me dio una enfermedad que se llama Síndrome de Guillain-Barré que ataca el sistema nervioso; es difícil salir de eso, pero pude recuperarme, aunque quedé dañado de un pulmón; entonces yo no reniego, al contrario, por mí está bien, lo que menos quiero es enfermarme porque sé que si me da coronavirus, yo ya no me levanto”.

Claman ayuda 

Don Amando ha podido conseguir recursos para resguardarse junto con su familia por cierto tiempo, pero las cosas pueden ser mucho más complicadas para otras familias, por lo que la ayuda del gobierno es necesaria, dice.

Dentro de la comunidad también se encuentra el taller de Gabriela Castillo, una mujer artesana que mediante la venta del barro negro genera recursos para la manutención de su familia. 

Lamenta que las cosas se hayan complicado mucho, pues los pedidos que tenía se han suspendido y en el mercado de artesanías donde tiene su puesto, no vende nada. 

Temporadas altas sin ventas 

Doña Gabriela señaló que las temporadas más fuertes de ventas son diciembre, julio y también Semana Santa, por lo que había acelerado su producción de barro negro para la llegada de los primeros días de abril, pero la contingencia detuvo sus ventas.

“Ayer fue Domingo de ramos y nada, en esta temporada es cuando uno se encuentra trabajando más; ahorita ya empaqué toda la mercancía que ya había hecho para que no se empolve o se dañe y primero Dios pasando los días de julio, a ver cómo seguimos”.

Constantes recuperaciones 

Al igual que don Amando, ella afirma que el 2006 había sido un año muy duro, además de que los bloqueos constantes en el estado afectan sus ventas; han tenido que recuperarse constantemente, pero ahora, con todo detenido, es aún más difícil de llevar. 

A pesar de que su forma de vivir se ha complicado, doña Gabriela también sigue las medidas de seguridad quedándose en su casa que al mismo tiempo es su lugar de trabajo; no obstante, adquirir los productos de primera necesidad se ha vuelto más caro de lo que se imaginaba.

Ante el incremento de los precios, doña Gabriela también solicita ayuda del gobierno ante los productos de primera necesidad.

Ante la parálisis global por la que se está pasando estos primeros meses del año, muchas personas en comunidades oaxaqueñas están viviendo una crisis económica en la que no se puede hacer nada más que esperar, pues el miedo a contagiarse de un virus desconocido es una razón por la que optan por permanecer resguardados hasta que las autoridades recomienden lo contrario.

“Ahora sólo nos quedan dos pedidos pequeños y de ahí ya no tenemos nada, nuestros clientes fuertes ya nos suspendieron sus pedidos; ahorita ya todo lo paramos, tenemos a dos muchachos trabajando con nosotros en el taller y ya les dijimos que trabajaran hasta hoy; en primera porque no tenemos cómo generar liquidez para poder pagarles un salario y también por su salud”.

Don Amando

Artesano