Frena coronavirus viaje por el mundo

TOULOUSE, Francia.- Cuando emprendieron su viaje alrededor del mundo, estos aventureros de todos los horizontes pensaron que podrían enfrentarse a conflictos, terremotos o inundaciones. Pero nunca imaginaron que una pandemia pondría un alto al viaje de sus vidas.
En la cordillera de los Andes, una pareja de franceses y sus dos hijas tuvieron apenas tiempo de alquilar una casa en el pueblo argentino de Potrerillos, antes de que el gobierno decrete el confinamiento.

"Vamos a tener que cancelar el final de nuestro viaje por Sudamérica. No podremos ir a Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. Pero cuando llevas mucho tiempo viajando, sabes que son cosas que pueden suceder. No lo vivimos demasiado mal. Estábamos casi al final", dice Mathieu Hiltzer, un asistente de dirección cinematográfica de 44 años, que tenía previsto volver a París el 1 de julio.

Es más difícil para aquellos que apenas comenzaban sus viajes. Los Hiltzer ya han recorrido 24 países y 60.000 kilómetros a bordo de su Land Rover desde agosto de 2018.

"El confinamiento y la escuela en casa es algo que conocemos bien. Llevamos un año y medio viajando de un punto al otro del planeta en 4 m3, estamos acostumbrados", cuenta su compañera, Juliette Schwartz, una artista de 42 años.

A una altitud de 1.700 metros sobre el nivel del mar, la familia intenta readaptarse a la vida sedentaria después de múltiples viajes y "encuentros fabulosos" en Irán, Uzbekistán, Birmania y Malasia.

"Las niñas ya no preguntan 'cuándo llegamos'", bromea Juliette. Ona, de 14 años, y Swan, de 8 años, están ansiosas de volver a su casa en París y ver a sus amigos de la escuela.

Retorno anticipado

Otros, prefirieron adelantar la fecha de su regreso.

Henning Dohrmann, un ingeniero alemán, estaba en Irán con su pareja sino-británica, Runan Zhang, cuando estalló la epidemia.

La pareja logró irse hasta el vecino Azerbaiyán, pero cuando Bakú ordenó el cierre de las fronteras, tomaron un vuelo a Reino Unido, dejando su vehículo y poniendo fin a su viaje entre Alemania y Japón.

Roderick Polak y Marleen Laverman, una pareja de holandeses, esperan en Tailandia poder enviar por barco la ambulancia militar que convirtieron en van, antes de volver a Utrecht. La fecha prevista para su retorno: el 13 de abril.

Están acampando en Paknampran, un pequeño balneario: "Es triste detener todo, pero es inevitable. Antes de la pandemia, la pareja planeaba ir a China y volver a Europa por carretera. 

Thomas Ferrari, un motociclista italiano de 40 años que ha estado dando la vuelta al mundo durante siete años en una Honda Transalp, pensó que era más prudente confinarse en la casa de un amigo de amigos en Bali. 

"Pensé en volver a Italia, pero no era razonable. Podría haber tomado un vuelo a otro país, pero no quería dejar mi moto".

Vía libre en Japón

Los más afortunados son los australianos Leigh y Stéphanie Dearle, dos amantes de la escalada y el senderismo. "Cuando la crisis estalló, estábamos en Corea del Sur. Teníamos previsto ir a Japón y logramos entrar antes de que cierren las fronteras".

Como Japón no ha ordenado una cuarentena, pueden recorrer el país desde hace un mes y medio.

Bajo la lluvia, esperan al pie del Monte Fuji que el cielo se despeje para comenzar el ascenso.

"El resto del mundo está parado, tenemos suerte. Nos mantenemos alejados de las ciudades, en medio de la naturaleza, nos divertimos mucho. Durante los últimos dos años y medio, vamos de un lugar a otro", resume el australiano, originario de Perth.

¿Hasta cuándo se quedarán en Japón? "No sabemos. Hasta que el mundo vuelva a la normalidad, tal vez en agosto".