Entre paredes: un mismo rumbo 

GUADALAJARA, México.- Estamos pasando por tiempos difíciles, y estoy consciente de que para la gran mayoría implica más allá de la incomodidad de quedarse en casa. En lo personal (no pretendo caer en la cursilería), asumo esto como un gran momento de reflexión y de cambio, creo que es la oportunidad idónea para proponer un reinicio, para responder con firmeza y solucionar temas pendientes.

Por mi parte, la he aprovechado laborando desde dos frentes, el primero es desde la trinchera del servicio público, donde me ha tocado permanecer en la línea, entendiendo la importancia de que quienes puedan resguardarse lo hagan y que, quienes no podemos, respetemos las recomendaciones de salud e higiene a manera de prevención.
 
Así mismo me he dado a la tarea de trabajar dedicadamente en Salto Mortal, en la literatura, reflexionando y haciendo lo necesario para resolver todos esos tópicos que hemos dejado sin solución, pensando que no deberían ser una carga adicional a esta eventualidad y contemplando que es la mejor manera de iniciar ese cambio, entendiendo que para quienes estamos en este camino, la literatura salva, y hay que respetarla en todo el sentido de la palabra, por eso además tengo que agradecer en estos momentos a todas las personas que han colaborado en este proyecto.
 
Aunque suene contradictorio, considero que nuestra editorial debe revertir el aislamiento en que ha permanecido y aprovechar el trabajo colaborativo con otros actores de la literatura y de la cultura en general, pues la solidaridad y el apoyo mutuo serán los detonantes para superar esta etapa crítica.
 
Es cierto que la economía se moverá lentamente, se han cancelado o pospuesto eventos, las librerías están cerradas y el retraso en las mensajerías ha impactado en las ventas, no obstante, por citar un caso notable de este trabajo solidario, una gran parte del sector editorial, en apoyo a la sociedad, se ha sumado y ha aportado trabajo y contenidos para ayudar a mitigar un poco el agobio de parar las actividades, y para muchos dedicar gran parte del día en pensar cómo sobrevivir mañana.

Esta experiencia es una prueba fehaciente de que el trabajo solidario es el único medio que nos permitirá precisamente subsistir, por eso, invito a todas las personas que puedan a apoyar a la industria cultural, a sumarse a los talleres literarios que han tenido que mudar sus sesiones al ambiente virtual (como lo ha hecho la comunidad Trithëmius, por ejemplo).

Y muy importante, no olvidar a los menos afortunados que nosotros, aquellos que no vamos a encontrar en las redes sociales, quienes posiblemente no leerán esta nota, porque en una sociedad como la nuestra, son muchos los sectores desprotegidos. Ayudemos, trabajemos juntos, para por fin, empezar a tener todos, un mismo rumbo.
 
Regreso a lo personal, pues también está la familia, he procurado estar al pendiente, cuidar a mi sobrina Melissa, pensar en las personas que quiero, y leer, desempolvar algunos libros y sorprenderme. La familia, los libros, las personas que amamos, son siempre buena compañía en momentos difíciles.
 
Hay un manifiesto luminista que recomiendo, uno que invita a la fraternidad.
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 El autor es director de la Editorial Salto Mortal, escritor y egresado de la licenciatura en Derecho de la Universidad de Guadalajara.