Desolados, talleres mecánicos y talacheros

"Ha bajado el trabajo desde que empezó el 'quédate en casa'. Llevamos más o menos una semana bien tranquila, a veces cae una parchada, un cambio de llanta, hay pocos clientes", señala Armando, mejor conocido como ‘El Cuco’, talachero de la zona de Santa Rosa.

"Anda flojona la chamba por lo mismo que la gente no sale de casa", dice mientras mete una llanta al agua para ver dónde está la grieta por la que se fuga el aire; su cara transmite un poco de preocupación.

Y es que ante el brote a nivel global de coronavirus (COVID-19), las autoridades de todos los países afectados han declarado emergencia sanitaria. Particularmente, en México se implementó la campaña ♯QuédateEnCasa, que recomienda no salir del domicilio, a menos que sea necesario.

Cabe señalar que en México la mayoría de la población vive al día y con el salario tan bajo que se percibe actualmente, la clase trabajadora no cuenta con la capacidad para generar un ahorro familiar. Es por eso que como dice ‘El Cuco’, "hay que salir a trabajar".

"Ni modo de no comer, ni modo de no venir… aunque sea poquito pero algo va a caer, el chiste es aguantar y dejar que todo esto pase para que se componga. Pero mira, es una con otra: a lo mejor ahorita no hay mucha chamba pero está barata la gasolina. Sólo Dios sabe por qué pasan las cosas", mencionó entre risas.

 

Medidas drásticas

En días pasados se dieron a conocer medidas emitidas por parte del gobierno del estado que, al implementarse, repercutirán directamente de manera negativa en las finanzas de los empresarios y comerciantes.

Plazas comerciales, tianguis, hoteles, restaurantes y bares, son los principales afectados, pues fueron los primeros en cerrar sus puertas debido a que en ellos el elemento principal es la congregación masiva.

Por otra parte, farmacias, bancos, gasolineras y supermercados, operan de manera normal pero con algunas restricciones.

 

Vivir al día

También están aquellos que no pueden parar y que, al no haber la cantidad normal de gente y vehículos en la calle, haciendo su día a día, hoy padecen la falta de ingresos.

"Bajó mucho la chamba ahorita con esto del coronavirus. Tampoco es que nos hayamos quedado sin trabajo, pero sí se nota que desde hace como dos semanas casi no hay gente, ni coches en la calle… ya hasta bajó el tráfico", dice el maestro Abundio, mecánico.

En su taller, él trabaja con su hijo Adrián, quien es su chalán, pero que tuvo que irse a su otro trabajo porque aquí "está muy tranquilo, ahorita le dije a mi chavo que si quería se fuera al otro trabajo porque aquí pues de nada sirve que estemos los dos nada más calentando el sillón".

Finalmente y pese a que el panorama luce poco alentador debido a la pandemia que ha puesto al borde de la recesión a las economías del mundo y tiene en vilo a la gente, el maestro Abundio es optimista y sólo se concentra en los trabajos que tiene que entregar y en los que, confía, le van a caer estos días.

"Chamba siempre va a haber, poca o mucha pero Dios no nos deja, siempre hay aunque sea algo chiquito, pero siempre hay. Hay que aguantar que pase todo esto y vas a ver que la cosa se va a componer", dijo.